Puntos calientes

Publicado el 15 de agosto de 2026 en Curiosidades por omalaled
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Un punto caliente (hotspot) es una zona inusualmente caliente en el manto terrestre. El material que se encuentra allí tiende a subir a la superficie. Al llegar a la litosfera puede fracturarla y producir un volcán. Lo interesante de ese punto es que está fijo, sin embargo las placas tectónicas se van moviendo y va formando islas.

A la que el manto se desplaza, los volcanes que vemos por encima dejan de tener esos suministros de magma, como comentábamos, y las islas formadas van decreciendo hasta que se forma alrededor de ella arrecifes de coral, o sea, atolones que sobresalen por encima de las olas. Con el tiempo, las rocas disminuyen aún más hasta quedar reducidas a la prominencia de un monte submarino sobre el suelo oceánico.

O sea, lo que vamos a ver es una línea de islas: el material forma una isla, la placa se mueve, sube material y se forma otra isla, sube material y se forma otra islas. Y, a medida que se alejan, de estar encima del punto caliente y el volcán se apaga y tiende a desaparecer por la erosión.

Gráfico punto caliente

Cuando dejan de estar encima del punto caliente, el volcán se apaga y lo llamamos isla extinguida; posteriormente, la isla se enfría, se vuelve más densa y se hunde; y mientras se hunde, el coral crece hacia arriba para no perder la luz del Sol, creando un anillo coralino con una laguna en el centro: el atolón. La etapa final es al hundimiento de toda la estructura, que recibe el nombre de guyot. Lo que en realidad vemos no es más que una instantánea dentro del tiempo geológico.

El ejemplo más clásico son las islas Hawai. El archipiélago de Hawai está aislado en medio del Océano Pacífico a más de 6.000 kilómetros de Japón y casi 4.000 de California. Aunque se considera que la colonización europea se inició en 1778 por James Cook, existen documentos en el Archivo Nacional de España que acreditan que su descubrimiento fue hecho por un navegante español, Juan Gaetano, el año 1555.

Esas islas se formaron encima de un punto caliente que ha estado activo más de 80 millones de años, donde originó islas que ahora se encuentran inactivas y sumergidas en el extremo noroccidental debido al desplazamiento de la plaza tectónica (sureste a noroeste). La parte más oriental tiene unos 500.000 años.

Aquí hay otro detalle interesante: los montes submarinos se pueden datar midiendo el gas argón que ha quedado atrapado en tras la lenta desintegración radiactiva del potasio, uno de los elementos que la conforman.

De acuerdo con esas mediciones, las viejas rocas que integran el atolón de Midway, situado a algo más de 2.400 kilómetros del Kilauea, emergieron del interior de la Tierra hace unos 28 millones de años. Este sencillo velocímetro nos permite calcular que la lenta deriva de la placa del Pacífico la desplaza unos 8,5 centímetros por año hacia el noroeste del punto caliente del manto sobre el que se encuentra, hacia su desaparición final en las zonas de subducción de las Huriles, Japón y las Marianas.

Algún día, el Mauna Loa y el Kilauea dejarán de estar sobre el punto caliente y también enmudecerán. Por increíble que parezca en la actualidad, llegará el día en que vuelvan a hundirse bajo las olas. Dentro de otros 28 millones de años, aunque dependa de la longevidad del movimiento actual de la placa del Pacífico y de ese punto caliente, cabría imaginar la Gran Isla como un atolón igual al de Midway.

Islas Midway

Hacia el sudeste habrán emergido montes nuevos desde el fondo marino que despuntarán por encima de las olas. Realmente, este proceso ya ha comenzado con el volcán más reciente de la cadena hawaiana, el Kama’ehuakanaola, que aún no ha asomado por encima del mar frente a la costa sudeste de la Gran Isla.

Y no sólo es el archipiélago de las Hawai y de Midway, sino que hay toda una cadena llamada cadena de montes submarinos Hawai-Emperador: unos 120 volcanes, y la extensión de esa cadena de volcanes mide unos 5800 kilómetros que van desde las islas Hawai hasta la fosa de las Aleutianas, cerca de Rusia.

Línea Hawai-Emperador

Los antiguos nativos hawaianos ya se habían dado cuenta por sus navegaciones y expediciones de pesca hacia el noroeste. Notaron un patrón: las islas del norte (como Kauaʻi o Niʻihau) tenían montañas mucho más desgastadas, suelos más profundos y fértiles, y acantilados fuertemente erosionados por el mar, mientras que la actividad volcánica viva se concentraba exclusivamente en el sureste.

Si os fijáis, la línea parte de las Hawai y va hacia el oeste hasta un punto en que se desvía 60º hacia al norte hasta finalizar. Ese giro sucedió hace unos 50 millones de años.

Hay un punto caliente también muy famoso para los lectores españoles: las islas Canarias.

Islas Canarias

La placa africana se va desplazando hacia el este/nordeste mientras que el punto caliente está en le mismo sitio. Si os fijáis, las más activas volcánicamente son las del oeste (La Palma y El Hierro), cuyas últimas erupciones son de este siglo. Y en la parte este, al norte de Lanzarote hay una serie de islotes (Alegranza, La Graciosa y Montaña Clara) y también al norte de Lanzarote (Lobos) que son todos ellos de origen volcánico, pero ya están lejos del punto caliente. Con el tiempo se irán hundiendo en el mar, al igual que las propias islas de Fuerteventura o Lanzarote, primero llegarán a ser islotes hasta hundirse. No os preocupéis: el proceso llevará unos centenares de miles de años. De hecho, existe el llamado Banco de La Concepción, una gigantesca montaña cuya base está 2.400 metros y de la que los geólogos dicen que en su día fue la novena isla. Por otro lado, también se irán formando otras al oeste del archipiélago.

Los puntos calientes no siempre han de estar bajo el mar. Un conocido ejemplo está en el Parque Nacional de Yellowstone. Ahora mismo, este último está muy activo encima del punto caliente pero, al desplazarse la placa del continente americano a unos 4 centímetros por año, hay volcanes que han dejado de estar activos, como los del estado de Idaho (Heise, Picabo y Twin Falls) y el de Oregón/Nevada (McDermitt), una línea que recorre del orden de 700 kilómetros. El McDermitt es el más más alejado del Parque de Yellowstone pero formado, como decíamos, por el mismo punto caliente hace unos 16 millones de años. Sí, 4 centímetros por año es muy poco, pero en millones de años, la cosa cambia. El propio parque de Yellowstone dejará de estar encima del punto caliente en unos 3 o 4 millones de años.

Y es que los procesos geológicos van realmente lentos en comparación con nuestras vidas. la vulcanóloga Tasmin Mather nos lo explicaba:

Cuando comencé mis estudios de doctorado, asistí a una conferencia en un polvoriento auditorio de Cambridge una fría mañana de otoño. Trataba sobre la escala de tiempo geológico, y, aunque debo admitir que por entonces me abrumó el complejo sistema de eones, eras, periodos, épocas y edades, hubo una analogía que se me quedó grabada en la memoria. El conferenciante extendió un brazo hacia un lado y pidió a la audiencia que imaginara que representaba la edad de la Tierra: el hombro sería su comienzo, hace 4.500 millones de años, y la punta de los dedos, el momento presente. A partir de esa escala, nos retó a calcular qué longitud del brazo equivaldría a la existencia de los seres humanos en el planeta. Yo pensé que tal vez cubriríamos siquiera el primer nudillo de un dedo; otros, que quizá la mano entera, y otros, más avispados, ya sabían que si pasamos una lima de uñas una vez por los dedos, esos fragmentos serían el tramo del brazo correspondiente al tiempo que llevamos los humanos sobre esta roca: unos 200.000 años de ese total, 4.500 millones.

Desde otro punto de vista, sería 1 parte en 22.500; si el brazo mide 1 metro (normalmente menos, pero hagámoslo por facilidad), pues 1 parte en 22.500 sería 44 milésimas de milímetro. Del orden de un cabello fino.

Fuente:
Tasmin Mather, Aventuras volcánicas.



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