El brazo de oro
A los 14 años, James Harrison tuvo que someterse a una cirugía de tórax mayor, durante la cual recibió 13 litros de sangre para salir adelante. Cuando despertó de la operación, su padre le contó que estaba vivo gracias a la generosidad de muchas personas que habían donado su sangre para él, así que se decidió a hacer lo mismo en cuanto pudiera.
Tuvo que esperar a cumplir 18 para hacer su primera donación ya que las leyes australianas no permitían en aquella época que los menores de edad donaran sangre. Y no dejó de hacerlo hasta que se vio obligado a dejar de hacerlo por imperativo legal en 2018, a los 81 años, día que según dijo, fue muy triste para él.
Cada 3 semanas aproximadamente, durante 63 años, Harrison fue fiel a su cita con la aguja. Realizó un total de 1.173 donaciones. Y eso que tenía aversión a las agujas y decía que: era demasiado macabro verse a sí mismo siendo pinchado con la aguja. Decía que cuando se le hacían el pinchazo en el brazo izquierdo podía notarlo, pero en el derecho no, así que sólo 10 de las veces lo hicieron en el izquierdo. Todas las demás donaciones fueron hechas con el brazo derecho al que apodaron brazo de oro en el departamento de donaciones de sangre de la Cruz Roja Australiana.
Con el tiempo, los médicos descubrieron que su sangre contenía un anticuerpo poco común que podía usarse en el tratamiento para prevenir la enfermedad hemolítica del recién nacido, en la que el sistema inmunológico de una mujer embarazada ataca los glóbulos rojos de su feto, lo que se llama incompatibilidad del Rh. Me extiendo un poco en explicar qué es eso.
El Rh es una proteína que puede estar presente en los glóbulos rojos de las personas. Si una persona tiene esta proteína, se dice que tiene Rh positivo (Rh+) y, si no la tiene, se dice que tiene Rh negativo (Rh-). Un bebé puede heredar el Rh de cualquiera de sus progenitores. El problema se da cuando el padre es Rh+, la madre Rh- y el bebé tiene el Rh del padre (Rh+). En ese caso, la sangre de la madre crea anticuerpos para combatir contra la sangre Rh+ del bebé porque lo detecta como algo peligroso.
Entonces, en el primer embarazo no suele haber mayor problema porque el cuerpo de la madre no estaba sensibilizado todavía (el proceso de sensibilización lleva tiempo) y no ha tenido tiempo de producir suficientes anticuerpos como para afectar al feto.
El problema serio llega en el segundo embarazo. Si este segundo bebé es de nuevo Rh+ el cuerpo de la madre ya está sensibilizado del embarazo anterior y los anticuerpos de la madre pueden atravesar la placenta y atacar los glóbulos rojos del bebé, lo que le puede provocar anemia, ictericia y daños cerebrales severos.
Para evitar que la madre se sensibilice, se administra la inmunoglobulina Rh (anti-D) a la madre si el bebé es Rh+ (siempre bajo prescripción médica, por supuesto). Esta inyección previene la sensibilización de la madre, bloqueando la formación de anticuerpos contra el Rh+ del bebé, incluso si hay contacto entre las sangre de la madre y del bebé.
Bien, ¿de dónde sacamos la inmunoglobulina anti-D? Pues de donantes con Rh+. Resultó que la sangre de Harrison producía enormes cantidades. Y cuanto más donaba, más producía. Casi todas las inyecciones de la vacuna anti-D en Australia tenían plasma de James Harrison. Y, lo que son las cosas, algunos de sus beneficiados fueron sus nietos, ya que su hija tuvo que recibir la vacuna anti-D.
Todo el mundo había alabado que hubiera donado tanta sangre; sin embargo, Harrison rechazó todas las alabanzas con humor y humildad diciendo: Échenme la culpa por el aumento de la población. Dejó de donar sangre a los 81 años.
A la muerte de nuestro héroe, su hija comentó: Estaba muy orgulloso de haber salvado tantas vidas sin costo ni dolor. Le alegraba escuchar sobre las muchas familias como la nuestra, que existían gracias a su generosidad. Y añadió: Siempre decía que donar no duele, y que la vida que salvas podría ser la tuya propia.
En 2005, el Libro Guinness de los Récords lo incluyó como la persona que había donado más plasma sanguíneo en el mundo. Dijo que es el único récord que le gustaría que fuera superado.
James Harrison falleció el año 2025, a los 88 años de edad.

Fuentes:
Javier Sanz, Caballos de Troya de la historia.
https://www.bbc.com/mundo/articles/cpv4lz178rro
https://www.nytimes.com/es/2018/05/15/donador-sangre-australia/
https://www.bbc.com/mundo/noticias-44124126







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