Hombres esclavizando hombres
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Desde la Edad Media, la corona británica tenía derecho legal de obligar a cualquier hombre sano a contribuir a la defensa del reino, mediante las patrullas de leva.
Durante el reinado de Isabel I, la armada empezó a necesitar tanta mano de obra se que aprobó la Ley de la Vagancia, que permitía levar a cualquier vagabundo o maleante. En tiempos de guerra, los pueblos y ciudades tenían la obligación de proporcionar cierta cantidad de reclutas. Esto impulsó a los alcaldes y jefes de policía locales -que sabían aprovechar una buena oportunidad- a vaciar las mazmorras y los calabozos; no sólo se libraban de la carga económica de mantener a los presos, sino que los alejaban de la zona junto con cualquier rufián o revoltoso que aún no hubiera dado con sus huesos en la cárcel. Esta ley se mantuvo vigente hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando las autoridades navales se quejaron tanto de la pésima calidad de los reclutas, que la corona no tuvo más remedio que modificar la política de levas.
Las patrullas de leva británicas estaban formadas por marineros o antiguos marineros a las órdenes de un teniente de navío, que recorrían los puertos y las ciudades de la costa en busca de tripulantes. Las víctimas de la patrulla recibían un salario a cambio de sus servicios, pero les pagaban menos que a los marineros voluntarios. El sistema duró hasta mediados del siglo XIX, cuando mejoraron las condiciones de a bordo lo suficiente como para atraer a más marineros voluntarios.
Fuera cual fuese la profesión del recluta, ya fuera artesano, profesional u obrero, casado o soltero, padre o no, si se resistía a la patrulla de leva le golpeaban en la cabeza y le llevaban a bordo inconsciente. Una vez ahí, estaba obligado a permanecer en el barco hasta el fin de la misión del buque o de la guerra. Además, no tenía derecho a ir de permiso y no le entregaban la paga hasta el final de la misión, aunque pasaran varios años.
Llegó a haber casos en que las eficientes fuerzas del servicio de leva se apoderaron de algún novio y de la mitad de los invitados a una boda en las mismas puertas de la iglesia. Los hombres tatuados y patizambos eran los más vulnerables, ya que dichas características se consideraban señas inconfundibles de un navegante. Muchos sastres también acabaron levados. Las levas llegaron a ser tan generalizadas y, por supuesto, tan odiadas, que los niños de los siglos XVIII y XIX jugaban al juego de las patrullas de leva.
No eran los barcos un hotel de lujo, desde luego. En 1740 el almirante Edward Vernon ordenó que rebajaran la ración diaria de ron con un litro de agua (la ración diaria para los hombres era medio litro y para los niños un cuarto). La dureza de las condiciones en que tenían que vivir los marineros en aquellos tiempos era brutal: la mitad de ellos morían debido a enfermedades, como el escorbuto, malaria en zonas endémicas como las Antillas, etc. Una tercera parte de los fallecidos era por roturas en la jarcia, caídas, ahogados, cañones que explotaban, etc.
Por si fuera poco, el trato dispensado por los oficiales fanáticos e indiferentes tampoco ayudaba. En su opinión, el único idioma que entendían los marineros era el del látigo o el azote como castigo de cualquier acto de insubordinación. En su obra “Dos años al pie del mástil”, publicada inicialmente de forma anónima en 1840, Richard Henry Dana describió un castigo impuesto por un tiránico capitán de navío:
-¿No puede un hombre hacer una pregunta sin que le azoten con el látigo?
-¡No! -dijo el capitán-. Nadie puede abrir la boca en este barco excepto yo.Entonces empezó a azotarle la espalda, girando el torso con cada golpe, para darle con todas sus fuerzas(…)
-Si quieres saber por qué te estoy azotando, te lo diré. ¡Lo hago porque me gusta! ¡Porque me da la gana! ¡Me sienta bien y por eso lo hago!
No es extraño que muchos de ellos se amotinaran. Uno de los motines más sangrientos de la historia fue el del MHS Hermione en 1797 (8 años después del más famoso: el de la Bounty). Asesinaron al capitán y a 9 de sus oficiales a hachazos y machetazos antes de echarlos por la borda. A continuación, entregaron el buque a los españoles. Durante los diez años siguientes, la armada dio caza y ahorcó a 24 de los 60 tripulantes que habían tenido un papel activo en el motín. Los demás permanecieron en la penumbra de la historia.
El motín había sido por la tiranía y crueldad de su capitán Hugh Pigot. Era hijo de un almirante y desde que tenía 12 años se acostumbró a que los iban con él le tenían respeto reverencial. Mandaba azotar a hombres por delitos como ser el último en descender desde la jarcia o no correr de inmediato a cubierta cuando se daba una orden. Aun así, los hombres aguantaron dos años antes de amotinarse. En una ocasión, las prisas por no ser el último provocaron la muerte de tres marineros. Pigot observó los cuerpos con desdén y ordenó que echaran por la borda “a estos marineros de agua dulce”. Al día siguiente se amotinaron.
Por suerte, no todos los hombres relacionados con la marina son de esta calaña. ¿Os suena la línea Plimsoll? Además de político fue un comerciante de carbón y reformador social. Presentó ante el parlamento medidas de seguridad para la navegación. La cámara lo aprobó en 1876, en contra de la resistencia de los armadores sin escrúpulos que preferían sobrecargar los barcos y asegurarlos sin importarles el riesgo de la vida de las tripulaciones. O mejor: sabían que se iban a hundir. Eran una especie de barcos-ataúd. Plimsoll se ganó el apodo de “amigo de los navegantes”. Llegó al parlamento en 1868 y después de fracasar en su primer intento de erradicar esas cargas criminales de las embarcaciones, escribió un libro llamado Our Seamen (“Nuestros marineros”) que causó un gran impacto en Inglaterra.
Se creó una comisión en 1875 para investigar el problema y en 1875 se redactó una iniciativa gubernamental. Aunque Plimsoll la consideraba insuficiente, la apoyó. Cuando el primer ministro Disraeli anunció que su gobierno no presentaría la iniciativa, Plimsoll insultó a varios legisladores. Más tarde, se convertiría en el presidente de la Unión de Navegantes y de Bomberos y jugó un papel importante al protestar contra las horribles condiciones de los buques de ganado.
Finalmente, el Parlamento británico dictó una ley según la cual todas las embarcaciones debían incorporar una línea que indicase la máxima capacidad de carga que podían soportar: la línea Plimsoll.
¿Cuántas vidas debe haber salvado este hombre?
Fuentes:
“Mitos y leyendas del mar”, Peter D. Jeans




mi opinion desde mi punto de vista es que desde la antigüedad se ha malintrerpretado la opinion de criterios sobre el derecho a la libertad de expresion por la opresion de las fuerzas externas mayores….el respeto a las personas ….da igual la clase social la raza o la politica instaurada de cada reino….llega a ser que la paz es algo que se podria llevar a cabo….porque todo empieza por la falta de cultura sobre las fuerzas inferiores que transmiten en sus gremios…… la soberbia de las masas dirigida hacia el extremo de transmitir que lo mejor es rezar ( un ejemplo sin mas dilacion) lo respeto pero no lo comparto porque cada uno en su casa hace lo que quiere y opina a su manera en este caso creo que la iglesia es la cagada del siglo no por los atributos sino por la fuerza de mal rollo de pesimismo constanteeeee de consolar alas masas para que su imaginacion se relaje
July 24th, 2009 a las 11:23 amcada uno es lo que quiere llegar aser respetando siempre alos demas y culturizandose mas aun para mi nitzche es un salvador para otros un soberbio con ideas clasistas pero aveces un franco pone a cada uno en su lugar porque todos estos personajes que vienen a quitarnos el trabajo y ha robarnos solo nos quitan el derecho a poder integrarnos como nos den la gana o los cocainomanos estoy harta de que me juzguen por mi ropa y no si dignen a pregntarme de que color veo mi mundo porque yo lo veo verde y amarillo azul y rojoooooooo
July 24th, 2009 a las 11:27 amviva mi opinion y viva mi forma de ser y respeto a todos pero ami me respetan? ami nunca me han respetado que si eres tonta que si eres ingenua que si eres……señoresssss que soy persona y opino igual que ustedessssss que soy asi que paso de la gente voy a mi bolaaaaaaaaa que quiero fumar fumoo y si no quiero drogarme respetenmeeee
July 24th, 2009 a las 11:30 amahi viene el dilema sino me respetan…… yo no me uno a las masas porque soy independiente no dependo de nada solo de mi comida y mi imaginacion constructiva que soy como gaudi o como picasso me paso el dia creando y pensando y no estoy locaaaaaaaaa soy asi porque por mas sicologos y siquiatras que haya visitado me quieren dormirrrr señores noooo…..no me duerman mi manera de pensar no me quiten mi funcion en este momento de segirrr adelanteee de aprender y segir pensando como amo pensar que los animales no estan para ganar dinero estan para sobrevivir y a todas estas fueras mayores que nos imponen la sociedad de hipocritas egoistas rikaxones cocainomanos los llevaba yo a la hogueraaa como en la inquisicion que solo buscan el dinero maldito dinero lo odio crea confusiones en las mentes debilessssss …….viva yo y mi menteee¡¡¡¡¡
July 24th, 2009 a las 11:35 amy creo que ya he dicho mi opinion un poco radical dada las vueltas que le doy a mi cerebro que son como 20 horas al dia.
July 24th, 2009 a las 11:37 amasike me voy a beber un jazpacho andaluz y ojo la tele es la estafa del siglo manìpulacion a tope abajo la tele
July 24th, 2009 a las 11:42 am