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24/12/07

La táctica del salami

Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos y 29 segundos. Este post se ha leído 2,563 veces.

Hay quienes aseguran que si uno desea apropiarse de un salchichón que no le pertenece tiene dos opciones.


Una es arrebatárselo a su dueño sin más miramientos, pero sobre todo si éste es más fuerte, se corre el riesgo de recibir el correspondiente castigo por semejante osadía.

El otro método necesita más tiempo y dedicación, pero se ha demostrado que es más eficaz. El plan consiste en reclamar una pequeña parte del embutido, basándose en unos supuestos derechos, acompañando esta petición con veladas amenazas. El propietario, convencido de que no vale la pena un enfrentamiento por tan escaso botín, decide conceder ese pedazo a cambio de que cesen las molestias causadas por la insistente reclamación.

Pero esta concesión no pone fin al contencioso. La porción de salchichón no logra acallar las exigencias del agraviado y sigue la petición de otro trozo. Ante la promesa de que ésta será la última solicitud, el dueño accede a entregarlo. El proceso se repite así una y otra vez.

El amo del embutido acabará contemplando como éste va menguando poco a poco, mientras que las amenazas del reclamante son cada vez más violentas, envalentonado por el éxito de su treta. El desenlace es fácil de prever; al final, el salchichón ha sido arrebatado por completo y su ya expropietario acaba arrepintiéndose de su ceguera cuando permitió la primera concesión … Esta es la conocida como “táctica del salami”, y fue la que siguió Hitler para apoderarse de Centroeuropa sin disparar ni una sola bala.

Su declaración de intenciones quedó clara ya en octubre de 1933, a los nueve meses de ser nombrado canciller, cuando Alemania se retiró de la Sociedad de Naciones. Su primer desafío fue instaurar el servicio militar obligatorio en marzo de 1935, violando el Tratado de Versalles, y admitiendo la existencia de la Luftwaffe, las Fuerzas Aéreas germanas. Las potencias occidentales prefirieron mirar hacia otro lado.

Ese mismo año se dictaron los decretos antisemitas de Nuremberg que establecían de modo oficial la persecución de la población judía, y recuperaba la región del Sarre mediante un plebiscito. Hitler convocó también un referéndum en que logró un sospechoso 99% de los votos, pero ni Gran Bretaña ni Francia consideraron que el Tercer Reich constituía aún una amenaza para la paz.

En marzo de 1936, los alemanes entraron con tan sólo cuatro batallones en la zona desmilitarizada de Renania, fronteriza con Francia. Hitler confesó que si los franceses hubieran reaccionado en ese momento, hubieran arrollado al ejército germano, entonces muy débil, pero eso no sucedió.

Aunque estaba específicamente prohibido por el Tratado de Versalles, Hitler consiguió la anexión de Austria en marzo de 1938 como fruto de las amenazas que había empleado con el país vecino, incluido el asesinato de su canciller en 1934, pero nadie se atrevió a salir en defensa de la independencia austriaca.

La siguiente exigencia de Hitler fue la anexión de la región checa de los Sudetes, integrada por población de origen alemán. Tras tensas negociaciones, británicos y franceses decidieron el 29 de septiembre de 1938 en Munich desmembrar a Checoslovaquia para entregar esa región a Alemania. Sólo Winston Churchill levantó la voz contra su gobierno, dirigido entonces por el conciliador Neville Chamberlain, por haber claudicado ante Hitler, diciendo: “Hemos sufrido una derrota total y absoluta”.

Pese a que el Führer había proclamado en Munich que “ésta es mi última reclamación en Europa”, lo que había quedado de Checoslovaquia sería absorbido por el Reich en marzo de 1939, ante la pasividad que de los que firmaron aquel acuerdo, convertido en papel mojado.

Polonia sería el siguiente objetivo de la voracidad nazi. La antigua ciudad germana de Danzig, territorio polaco desde el final de la Primera Guerra Mundial, se convirtió en la excusa para poner de nuevo a prueba a las democracias occidentales.

Hitler utilizó sus habituales amenazas para obtener el dominio sobre este “corredor”, que separaba el territorio prusiano en dos. Pese a que afirmó por enésima vez que era “su última reivindicación”, ya nadie le creyó. La “táctica del salami” había quedado agotada, pero comenzaba una nueva, que proporcionaría unos resultados más espectaculares: la Blitzjrieg, la “guerra relámpago”.

Polonia caería en 26 días. Dinamarca capituló en menos de 24 horas. Los noruegos lograron resistir 28 días. Holanda fue invadida en cinco días. Los belgas se rindieron tras 18 días de combates. Finalmente, Francia, la nación que Alemania no había conseguido derrotar en la Primera Guerra Mundial tras más de cuatro años de lucha, pidió el armisticio en sólo 35 días.
Gracias a la “guerra relámpago” [y a la "táctica del salami"], Hitler se había convertido en menos de diez meses en el dueño de Europa.

Actualización: Me comenta The Wanted Man que México fue el único país que protestó contra la anexión de Austria por parte de Alemania (ver más aquí). Me quito el sombrero.

Fuente:
Hechos insólitos de la Segunda Guerra Mundial“, Jesús Hernández



10 Comentarios a “La táctica del salami”

  1. Iñaki dice:

    Aparte del hecho de que las potencias europeas no les interesaba ver y que el pueblo alemán andaba tan asfixiado que se hubiera agarrado a un clavo ardiendo, el puñetero Adolfito algo debía de tener pues encadilaba a la gente. Era un auténtido “encantador de serpientes”. Coincide

  2. Iñaki dice:

    (Cachis¡¡…. envié el comentario sin terminarlo…perdón)
    Decía que coincide que acabo de leer en el libro que ando leyendo, que la asociación de Judíos de la nación alemana pidió públicamente el voto para Hitler… ¡Vaya tela!

  3. omalaled dice:

    Iñaki: eso pone los pelos de punta, ¿verdad? :-)

    Salud!

  4. Pilix Forever dice:

    Y se te olvida citar que la Iglesia miraba para otro lado, mientras tanto. Como siempre, sabe que parte del salami robado será para ellos.

  5. omalaled dice:

    La Iglesia … mejor no hablemos porque iremos al infierno …

    Salud!

  6. estocasticom dice:

    Hay una frase relacionada con esto que siempre me ha gustado:
    “Cuando fueron a por los comunistas yo no hice nada porque no era comunista, cuando fueron a por los sindicatos no hice nada porque yo no estaba afiliado, cuando fueron a por los judios no hice nada porque yo no era judio. Al final, cuando vinieron a por mi, no quedaba nadie que hiciera nada”

  7. omalaled dice:

    Conocía la frase, aunque con algún diferente colectivo.

    Salud!

  8. The Wanted Man dice:

    Buen Artículo omalaled, nada mas deseo puntualizar que México fue el único país que protestó en contra de anexión de Austria

    http://www.soitu.es/soitu/2008/03/19/info/1205959596_355440.html

    Aunque para aquella fecha no podía ser de mucha ayuda ya que estaba saliendo de una guerra civil

  9. omalaled dice:

    ¡Gracias! He puesto una actualización.

    Salud!

  10. jose dice:

    Que raro que la iglesia mirara para otro lado ya que siempre siempre está mirando al cielo. Para ver si ve a alguien por aquellos lares

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