Las dos caras de la ciencia

Publicado el 4 de agosto de 2011 en Opinión por omalaled
Tiempo aproximado de lectura: 6 minutos y 43 segundos
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La ciencia tiene dos caras. Por un lado, el científico debe ser escéptico; esto es, debe exigir evidencias de las afirmaciones. Por otro lado, también tiene que tener mente abierta; o sea, estar abierto ante nuevas ideas y no quedar demasiado anclado en las ideas clásicas. Pero es que encontrar un punto medio es muy difícil. Podríamos decir que somos prudentes y por ello no podemos criticar ningún esotérico-taorod-homeópata, o denunciar que lo que se salga mínimamente del paradigma establecido es totalmente falso. En estas cosas, y en otras, Carl Sagan era un auténtico maestro. Veamos qué nos tenía que decir de este tema. Lo que leeréis a continuación está extraído de “El mundo y sus demonios”, de recomendada lectura para este verano.

A mediados de la década de los setenta, un astrónomo al que admiro redactó un modesto manifiesto llamado «Objeciones a la astrología» y me pidió que lo firmara. Después de lidiar con las palabras, al final fui incapaz de firmar… no porque pensara que la astrología tenía algún tipo de validez, sino porque me pareció (y todavía me lo parece) que el tono de la declaración era autoritario. Criticaba la astrología porque sus orígenes estaban envueltos en la superstición. Pero eso también ocurre con la religión, la química, la medicina y la astronomía, por mencionar sólo cuatro temas. Lo importante no es el origen vacilante y rudimentario del conocimiento de la astrología, sino su validez presente. Había también especulaciones sobre las motivaciones psicológicas de los que creen en la astrología. Esas motivaciones —por ejemplo, la sensación de impotencia en un mundo complejo, perturbador e impredecible— podrían explicar por qué la astrología no recibe generalmente el escrutinio escéptico que merece, pero no afecta para nada al aspecto de si funciona o no.

La declaración subrayaba que no se nos ocurre ningún mecanismo mediante el cual pueda funcionar la astrología. Es ciertamente un punto relevante, pero poco convincente por sí mismo. No se conocía ningún mecanismo para la deriva continental (ahora integrada en la tectónica de placas) cuando Alfred Wegener la propuso en el primer cuarto del siglo XX para explicar una serie de datos confusos en geología y paleontología. (Las vetas de rocas que contienen mineral y los fósiles parecían ir de manera continua desde la parte oriental de Sudamérica hasta el oeste de África: ¿eran contiguos los dos continentes y el océano Atlántico es nuevo en nuestro planeta?) La idea fue rechazada rotundamente por todos los grandes geofísicos, que estaban seguros de que los continentes estaban fijos, que no flotaban sobre nada y que, por tanto, era imposible que «derivaran». En cambio, la idea clave de la geofísica en el siglo XX resulta ser la tectónica de placas; ahora entendemos que las placas continentales flotan realmente y «derivan» (o mejor, son llevadas por una especie de cinta transportadora dirigida por el gran motor de calor del interior de la Tierra) y que aquellos grandes geofísicos, simplemente, estaban equivocados. Las objeciones a la pseudociencia basadas en un mecanismo del que no disponemos pueden ser erróneas… aunque si las opiniones violan leyes de física bien establecidas, las objeciones tienen un gran peso.

En unas cuantas frases se puede formular un buen número de críticas válidas de la astrología: por ejemplo, su aceptación de la precesión de los equinoccios al anunciar una «era de Acuario» y su rechazo de la precesión de equinoccios al hacer horóscopos; su ignorancia de la refracción atmosférica; su lista de objetos supuestamente celestiales que se limita principalmente a objetos conocidos por Tolomeo en el siglo II e ignora una enorme variedad de nuevos objetos astronómicos descubiertos desde entonces (¿dónde está la astrología de asteroides cercanos a la Tierra?); la incoherente demanda de información detallada sobre el momento del nacimiento en comparación con la latitud y longitud de nacimiento; la imposibilidad de la astrología de pasar el test de los gemelos idénticos; las importantes diferencias en horóscopos hechos a partir de la misma información de nacimiento por diferentes astrólogos, y la ausencia demostrada de correlación entre los horóscopos y los tests psicológicos.

Yo habría firmado encantado una declaración que describiera y refutara los dogmas principales de la fe en la astrología. Una declaración así habría sido mucho más persuasiva que la que realmente se publicó y circuló. Pero la astrología, que lleva cuatro mil años o más con nosotros, parece hoy más popular que nunca. Al menos un cuarto de todos los estadounidenses, según las encuestas de opinión, «creen» en la astrología. Un tercio cree que la astrología de signos del sol es «científica». La fracción de niños escolares que cree en la astrología aumentó del cuarenta al cincuenta y nueve por ciento entre 1978 y 1984. Quizá haya diez veces más astrólogos que astrónomos en Estados Unidos. En Francia hay más astrólogos que curas católicos romanos. El rechazo envarado de un coro de científicos no establece contacto con las necesidades sociales que la astrología —por muy inválida que sea— afronta y la ciencia no.

En el corazón de la ciencia hay un equilibrio esencial entre dos actitudes aparentemente contradictorias: una apertura a nuevas ideas, por muy extrañas y contrarias a la intuición que sean, y el examen escéptico más implacable de todas las ideas, viejas y nuevas. Así es como se avenían las verdades profundas de las grandes tonterías. La empresa colectiva del pensamiento creativo y el pensamiento escéptico, unidos en la tarea, mantienen el tema en el buen camino. Esas dos actitudes aparentemente contradictorias, sin embargo, están sometidas a cierta tensión.

Si uno es sólo escéptico, las nuevas ideas no le llegarán. Nunca aprenderá nada. Se convertirá en un misántropo excéntrico convencido de que el mundo está gobernado por la tontería. (Desde luego, hay muchos datos que avalan esta opinión.) Como los grandes descubrimientos en los límites de la ciencia son raros, la experiencia tenderá a confirmar su malhumor. Pero de vez en cuando aparece una nueva idea, válida y maravillosa, que parece dar en el clavo. Si uno es demasiado decidido e implacablemente escéptico, se perderá (o tomará a mal) los descubrimientos transformadores de la ciencia y entorpecerá de todos modos la comprensión y el progreso. El mero escepticismo no basta.

Al mismo tiempo, la ciencia requiere el escepticismo más vigoroso e implacable porque la gran mayoría de las ideas son simplemente erróneas, y la única manera de separar el trigo de la paja es a través del experimento y el análisis crítico. Si uno está abierto hasta el punto de la credulidad y no tiene ni un gramo de sentido escéptico dentro, no puede distinguir las ideas prometedoras de las que no tienen valor. Aceptar sin crítica toda noción, idea e hipótesis equivale a no saber nada. Las ideas se contradicen una a otra; sólo mediante el escrutinio escéptico podemos decidir entre ellas. Realmente, hay ideas mejores que otras.

La mezcla juiciosa de esos dos modos de pensamiento es central para el éxito de la ciencia. Los buenos científicos hacen ambas cosas. Por su parte, hablando entre ellos, desmenuzan muchas ideas nuevas y las critican sistemáticamente. La mayoría de las ideas nunca llegan al mundo exterior. Sólo las que pasan una rigurosa filtración llegan al resto de la comunidad científica para ser sometidas a crítica.

Debido a esta autocrítica y crítica mutua tenaz, y a la confianza apropiada en el experimento como arbitro entre hipótesis en conflicto, muchos científicos tienden a mostrar desconfianza a la hora de describir su propio asombro ante la aparición de una gran hipótesis. Es una lástima, porque esos raros momentos de exultación humanizan y hacen menos misterioso el comportamiento científico.

Nadie puede ser totalmente abierto o completamente escéptico. Todos debemos trazar la línea en alguna parte. Un antiguo proverbio chino advierte: «Es mejor ser demasiado crédulo que demasiado escéptico», pero eso viene de una sociedad extremadamente conservadora en la que se primaba mucho más la estabilidad que la libertad y en la que los gobernantes tenían un poderoso interés personal en no ser desafiados. Creo que la mayoría de los científicos dirían: «Es mejor ser demasiado escépticos que demasiado crédulos.» Pero ninguno de los dos caminos es fácil. El escepticismo responsable, minucioso y riguroso requiere un hábito de pensamiento cuyo dominio exige práctica y preparación. La credulidad —creo que aquí es mejor la palabra «apertura mental» o «asombro»— tampoco llega fácilmente. Si realmente queremos estar abiertos a ideas antiintuitivas en física, organización social o cualquier otra cosa, debemos entenderlas. No tiene ningún valor estar abierto a una proposición que no entendemos.

Tanto el escepticismo como el asombro son habilidades que requieren atención y práctica. Su armonioso matrimonio dentro de la mente de todo escolar debería ser un objetivo principal de la educación pública. Me encantaría ver una felicidad tal retratada en los medios de comunicación, especialmente la televisión: una comunidad de gente que aplicara realmente la mezcla de ambos casos —llenos de asombro, generosamente abiertos a toda idea sin rechazar nada si no es por una buena razón pero, al mismo tiempo, y como algo innato, exigiendo niveles estrictos de prueba— y aplicara los estándares al menos con tanto rigor hacia lo que les gusta como a lo que se sienten tentados a rechazar.

Carl Sagan, El mundo y sus demonios.



Hay 25 comentarios a 'Las dos caras de la ciencia'

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  1. #1.- Enviado por: Ramiro

    El día 4 de agosto de 2011 a las 09:05

    Fuí de la generación que tuvo la gran suerte de ver “COSMOS” en los ochenta. Gracias por la “lectura de verano” que nos has sugerido.

  2. #2.- Enviado por: co.co

    El día 4 de agosto de 2011 a las 16:41

    Cosmos, que gran serie de televisión. Con música de Vangelis…
    Aunque raros, los programas de ciéncia, aún existen. Que qui com, por ejemplo, en la televisión catalana (canal 33) és un gran ejemplo. En la dos (TV2) también, a parte de Redes, se puede encontrar otro, un poco antes, aunque no recuerdo el nombre.

  3. #3.- Enviado por: co.co

    El día 4 de agosto de 2011 a las 16:44

    Mis diculpas, el post excelente y el libro también. Creo que, aunque duro, es mejor vivir con dudas, que con una fe inamobible. Esta última siempre puede fallar

  4. #4.- Enviado por: ksjetd

    El día 4 de agosto de 2011 a las 20:26

    Mal, MUY MAL, se centra en la función de la razón, el espíritu crítico y el escepticismo, muy racional todo, pero ¿dónde está la parte empírica, aplicada o práctica? Todo eso está muy bien, para filosofía. Se supone que hablamos de ciencia. Para ciencia (y en general en la vida) prefiero el pragmatismo. Lo primero es ver si la astrología funciona, que ha tenido 4000 años para depurar la técnica y falla más que el hombre del tiempo, mucho más. Si acierta pues está bien, en la medida en que acierta, y si falla pues hay que mejorarla u optar por otras opciones en la medida en que falla, y si todas las opciones fallan y pragmáticamente no podemos confiar en ninguna pues el pragmatismo nos dice no confiar en ninguna y la ciencia todavía no está ahí.

  5. #5.- Enviado por: omalaled

    El día 4 de agosto de 2011 a las 21:26

    Ramiro: lectura en la playa, bajo la sombrilla, tomando un refresco o, simplemente, sentado en un sofá; prometo desconexión de la realidad :-)
    co.co: el post es de Sagan :-) La última frase, no sé si la has pensado o la habías leído antes; pero en el primer caso, que sepas que Feynman pensaba igual que tú…
    ksjetd: no entiendo… ¿no es eso mismo lo que dice Sagan? Que se puede criticar por muchos puntos, pero no por otros como el mecanismo o los inicios. ¿Dónde está exactaente la discrepancia con el texto de Sagan?

    Salud!

  6. #6.- Enviado por: ksjetd

    El día 5 de agosto de 2011 a las 06:04

    El problema es que el texto de Sagan habla de filosofía desde la filosofía. No habla de ciencia. Se basa en las ideas, en el espíritu crítico, el escepticismo, manteniendo una mente abierta, análisis racional, etc. Todo eso es filosofía. Se deja, precisamente, lo que hace a la ciencia ser ciencia.

    Con la filosofía se hace todo eso. El problema es que no funciona, y llevó al conocimiento, entre otras áreas en la medicina, a un estancamiento, en discusiones bizantinas, donde se mantenía un espíritu crítico, escepticismo, etc. hacia lo que decían los otros, se argumentaba, se exponían razones, teorías, etc. pero no se llegaba nunca a nada.

    Todo el texto gira en torno a las ideas. Eso es filosofía. En ciencia las ideas son secundarias, son más importantes los datos y los resultados. Porque precisamente esa es la diferencia entre ciencia y filosofía, por eso funciona, por eso avanza y por eso hay una sola carrera de filosofía y muchas de ciencias.

    Ahora vemos a nuestros políticos, con mejores o peores ideas, que suelen alzar como banderas para recoger votos. Todo eso está muy bien, pero lo que quiero son datos #opengob #opendata transparencia y ciencia, para poder comprobar cómo se hacen las cosas, los resultados y que el proceso es correcto. Este texto reduce la ciencia a lo primero, a las ideas, eso nos lleva a la demagogia y a una política que no funciona.

  7. #7.- Enviado por: co.co

    El día 5 de agosto de 2011 a las 08:32

    Gracias omalaled, seguro que lo he leído en algun sitio y lo he incorporado inconscientemente. Lo cierto es que a medida que te haces mayor, la reflexión de Feynman se vuelve obvia. Si estás abierto a la sorpresa nada te decepciona, al contrario.

    Como decía Jorge Wagensberg, que creo que escribió un libro sobre ello, el gozo intelectual puede superar al sexual.

    Y eso si que nos hace humanos.

  8. #8.- Enviado por: Sagan

    El día 5 de agosto de 2011 a las 11:07

    ksjetd, no has entendido una sola palabra. Lo que tú erróneamente llamas ciencia es, en realidad, tecnología aplicada, una consecuencia de la ciencia, como todo científico sabe.

  9. #9.- Enviado por: Ana di Zacco

    El día 5 de agosto de 2011 a las 11:07

    @co.co.: ¿Y cuál es el miedo, si “falla”? Se recompone la creencia, se modifica, se acopla al descubrimiento “real” actual y ya está.
    Veo que la crítica más extendida al texto de Sagan es que “filosofa demasiado”. Humildemente he de decir que lo que hace es exponer una idea: la de que “en el centro está lo sabio” (entre escepticismo y credulidad ciega), lo cual no me parece “divagar filosóficamente” sino constatar algo que -quien más quien menos- todos creemos: el equilibrio justo.
    Por otro lado, tengo una pregunta científica por si alguien la supiera contestar: si la ciencia sabe que ciertos rayos emitidos por el Sol al incidir en unas determinadas células nuestras las activan (melanocitos), ¿tan descabellado es pensar en la posibilidad -posibilidad, digo- de que otros rayos de Marte afecten otras células nuestras, como podrían ser las neuronas de un determinado lóbulo cerebral? ¿Por qué unas sí y otras no?
    (intento mantenerme en el medio :D)

  10. #10.- Enviado por: CIENTÍFICO

    El día 5 de agosto de 2011 a las 11:41

    A VER SI APRENDEN LOS CIENTÍFICOS DEL “NO A TODO” QUE EL PRIMER DEBER DE UN CIENTÍFICO ES DUDAR.

  11. #11.- Enviado por: Ana di Zacco

    El día 5 de agosto de 2011 a las 12:06

    Pues a ver si aprendéis algunos las normas de los foros, que la mayúscula significa gritar, que aquí no se grita: se intercambian ideas :)

  12. #12.- Enviado por: ksjetd

    El día 5 de agosto de 2011 a las 15:53

    Sagan me temo que eres tú el que no ha entendido lo que es la ciencia, el método científico, la falsabilidad (ya desde tiempos de Popper) y cómo se ha mejorado esto a través del pragmatismo. La aplicación es necesaria para la verificación y la verificación es necesaria para hacer ciencia, si no, se hace filosofía.

  13. #13.- Enviado por: omalaled

    El día 6 de agosto de 2011 a las 12:33

    ksjetd

    En ciencia las ideas son secundarias, son más importantes los datos y los resultados.

    No es que sean más importantes unas que otras: son los datos y los experimentos los que nos sirven para validar nuestras hipótesis.

    Ese texto de Sagan te habla del método científico y la posición que debe tenerse cuando se hace ciencia.

    Salud!

  14. #14.- Enviado por: luis

    El día 6 de agosto de 2011 a las 18:28

    genial Carl Sagan y sus divagaciones filosofo-cientificas y genial a todos aquellos que comentan.
    Una cosa mas, si para crear ciencia se necesita de premisas que afirmen, para negar los cientificos tambien deberian tener premisas convincentes digo yo, el simple hecho de que no se pueda o no se sepa como afirmarlo o explicarlo no es una buena premisa para tal fin.
    Gracias a todos.

  15. #15.- Enviado por: ksjetd

    El día 6 de agosto de 2011 a las 22:21

    omalaled
    Lo que dices, simplemente, no es cierto, ese texto de Sagan no habla de la ciencia porque es igualmente aplicable a la filosofía. ¿Acaso no lo es?, ¿por qué? Para conocer la ciencia a veces es necesario conocer también otras disciplinas, como la filosofía, para poder comparar y poner cada cosa en su sitio. El texto de Sagan habla del escepticismo (corriente filosófica) y ni siquiera es el escepticismo científico (aunque lo roza).

    El texto habla del escepticismo y la creatividad. No habla de ciencia y con esto estás haciendo antidivulgación, causando confusión con respecto de qué es la ciencia.

    Para muestra los comentarios de menéame, donde se han hecho un lío con el racionalismo (si Kant levantara la cabeza…), donde no saben por qué se rechaza la astrología y la homeopatía, etc.

    Véase los comentarios 9, 10 y 11 (racionalismo), porque el texto gira en torno a la razón.

    Véase el comentario 14. Donde parece que algo se acepta en función de seguir un método o no (¿consideramos que el creacionismo sigue el método?) siguen siendo distinciones a priori, sin mirar a los resultados. Por suerte 15 responde. Pero de los resultados no se habla en el artículo, sólo del papel de la razón y a priori.

    Y finalmente 35 pone en duda que el método científico sea el mejor.

    Lo importante del conocimiento es que sirva, porque si no sirve ni siquiera es conocimiento, sólo es información. Más importante que el método seguido para llegar a unas conclusiones es comprobar si funcionan o no, en realidad, ésa es la esencia de la ciencia, la verificación. El proceso por el que llega a las conclusiones puede ser (y en muchos casos lo es) igual que en la filosofía (especialmente la analítica).

    Carl Sagan en este caso está hablando de la primera parte, diciendo que debemos ser abiertos de mente en ese sentido, porque precisamente lo que criticaba el astrólogo de la astronomía era eso. Lo que critica Carl Sagan es que la crítica que realizaba el astrólogo era filosófica, no científica, y el texto en general habla de esa parte, filosófica, no científica.

    El científico sólo tiene que fijarse en lo que funciona y en lo que sirve, ni mente abierta ni cerrada, porque abrir o cerrar la mente significa juzgar y juzgar significa subjetividad. Mientras que la ciencia debe ser objetiva.

    Science: It works, bitches. http://xkcd.com/54/

  16. #16.- Enviado por: javierzinho

    El día 7 de agosto de 2011 a las 14:08

    Como diría el filósofo “Rechazo por completo la astrología, pero defiendo a muerte el derecho de la gente a creer en ella”.
    A propósito de Sagan, hay un proyecto para hacer una nueva versión de “Cosmos”, ver
    http://www.nytimes.com/2011/08/05/arts/television/fox-plans-new-cosmos-with-seth-macfarlane-as-a-producer.html

  17. #17.- Enviado por: Omar

    El día 14 de agosto de 2011 a las 01:06

    La ciencia es hecha por humanos. Poner a los científicos al nivel de meros medios para lograr fines es no tomar en cuenta que la ciencia no solamente son datos, sino que existe el papel de la interpretación y que el científico vive dentro de una sociedad y un tiempo. Decir que solamente se deben avocar a fijarse en qué funciona es muy diferente a decir a cómo funcionan las cosas, y para esto, es importante la filosofía. Filosofar no es de a gratis, puesto que, digámoslo, es la parte operativa dentro de nuestras cabezas, y un mal funcionamiento de ella, lleva a conclusiones disparatadas como que lo importante son los resultados (eso suena mucho a administración o una mente dedicada a las tareas, muy “práctica”), y el proceso no solamente involucra investigación objetiva y material, con sus debidas pruebas y experimentos, sino el elemento humano, el aspecto subjetivo e ideal. ¿O es que la ciencia se hace sola? ¿Y para quién es?

    Las cosas que no sirven o no funcionan en estos días, tal vez encuentren aplicación en el futuro, en el momento en que la situación permita su desarrollo o integración. Y viceversa, las soluciones del pasado tal vez no funcionen más en el presente. Pero lo que nos dice el pragmatismo es que, por ser “práctico”, todo tiene un valor eterno e inmutable porque, sencillamente, se ha probado que “funciona”. He ahí donde Sagan es incisivo en que no hay que ser totalmente crédulos ni tampoco escépticos. Incluso él mismo cita, en ese mismo libro, a una persona de la NASA que dice que “no hay que estar tan abiertos de la cabeza como para que se nos salga el cerebro ni tan cerrados como para no dejar entrar nuevas ideas”.

    Lo más curioso, es que el predicador del pragmatismo no aplica esto tan sencillo y se olvida que es humano. El ejerce un dogma, y precisamente, el pragmatismo es una corriente filosófica (nos dice cómo “operar”, cómo interpretar, bajo qué criterios y valores, y esto se da en cualquier cerebro) antes, y mucho antes, que una aplicación práctica, eficiente y útil, si es que lo llegara a ser.

  18. #18.- Enviado por: omalaled

    El día 14 de agosto de 2011 a las 06:16

    Omar: hay una palabra que suele utilizarse mucho para intentar llevar a la ciencia al terreno de la creencia, que es dogma.
    Esa palabra no es correcta. La palabra correcta es la segunda acepción de la palabra paradigma. Lo que se acepta hoy es el paradigma de la Teoría Cuántica, la Relatividad, la Evolución, etc. La diferencia entre los gogmas y los paradigmas es que los paradigmas pueden cambiar siempre y cuando muestres experiencias en las que se vea que no funciona.

    Sagan, y los científios en general, no ejercen dogma, sino paradigma. La diferencia es capital. Y en eso estoy de acuerdo con él: lo que tenemos es la mejor explicación; quizás no es correcta, quizás en el futuro haya otra mejor, pero por ahora no hemos sabido encontrar otra mejor.

    Salud!

  19. #19.- Enviado por: ksjetd

    El día 14 de agosto de 2011 a las 12:19

    Éste es el problema, cuando se ignora lo que es la ciencia y todos los avances realizados en el terreno de la ciencia y la epistemología se pierde el contexto y toca volver a andar el mismo camino de nuevo.

    http://machineslikeus.com/news/crazyism

    Lo que sirve para explicar, sirve.

  20. #20.- Enviado por: ksjetd

    El día 14 de agosto de 2011 a las 21:08

    Otro problema cuando no se tiene claro lo que es ciencia y lo que no: http://www.sofosagora.net/epistemologia/demostracion-porque-teologia-una-ciencia-t891.html

    Y como digo, este mensaje no sirve para diferenciar, más bien al contrario, para confundir, porque Sagan no habla de las ciencias (exclusivamente) en el texto.

    La ciencia funciona, sirve, ésa es la diferencia.

  21. #21.- Enviado por: betelg

    El día 16 de agosto de 2011 a las 16:30

    ksjet:

    No sé de dónde sacas que el texto de Carl Sagan es sólo filosofía.
    Ya que él está tratando de explicar a grandes rasgos el modo de trabajar de la ciencia. Que lo resume en 2 partes que deben estar totalmente equilibradas: escepticisimo vigoroso y apertura a nuevas ideas.

    Claro que la ciencia funciona por medio de resultados, de experimentación, etc. Esa es la parte del escepticisismo a la que se refiere Carl Sagan. Para aceptar una nueva idea hay que hacerle pruebas, ver si es falsable, experimentar, etc. Es la parte escéptica puesta en práctica.

    Y claro que la ciencia funciona y sirve, como dices al final de tu comentario, pero es debido a la combinación de apertura de ideas y escepticismo estricto de la cual habla Carl Sagan.

  22. #22.- Enviado por: Rawandi

    El día 17 de agosto de 2011 a las 15:38

    Sagan afirma que la apertura a nuevas ideas y la exigencia de someter a crítica racional dichas ideas son “dos actitudes aparentemente contradictorias”. Discrepo. Yo creo que ambas actitudes armonizan bien, ya que las nuevas ideas constituyen nuevas oportunidades para ejercer la crítica racional. Las nueva ideas son para un científico lo que los tablones de madera para un ebanista.

    Quizá este error de Sagan se deba a que ha denominado “escepticismo” a la actitud de quien busca pruebas de cualquier idea antes de aceptarla. Este uso de la palabra ‘escéptico’ está muy extendido en la actualidad, pero lamentablemente va en contra del significado tradicional de dicho vocablo.

    Tradicionalmente, un ‘escéptico’ es el que suspende el juicio, el que duda. Un escéptico no busca la verdad sino que más bien la desprecia y se contenta con instalarse en la duda. Si nos atenemos a este significado, entonces sí que podemos concluir que la actitud de apertura mental y la actitud escéptica son contradictorias. ¿No habrá confundido Sagan sin darse cuenta estos dos significados contradictorios del vocablo ‘escepticismo’?

  23. #23.- Enviado por: Kuatepin

    El día 17 de septiembre de 2011 a las 21:26

    Dios, que complejo hablar filosóficamente….

  24. #24.- Enviado por: Albert

    El día 16 de noviembre de 2011 a las 11:52

    Totalmente de acuerdo con Sagan. Lo que se desconoce no se puede negar ni afirmar, solo investigar o dejar de lado por poco probable. Es obvio que si nadie se dedicara a investigar cosas poco probables, la ciencia no habría llegado al nivel actual. Excelente conversación…

  25. #25.- Enviado por: Gabriel

    El día 22 de noviembre de 2011 a las 14:51

    Dice un personaje de novela: “El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas”. Creo que un tal Richard Feynman dijo algo similar, de otra manera. Y me da por pensar que igual que hay personas que se cierran en banda a cualquier acuerdo, hay quien parte de la base irrenunciable de llegar a uno, aunque suponga (como suele ocurrir cuando se encuentran estas dos tipologias) aceptar lo que les parece inaceptable.
    Lo curioso es que esto suele desembocar en un conflicto sobre lo “correcto, adecuado, conveniente, necesario, etc, etc” y los derechos de cada cual, y a los heterodoxos disculpandose ante los ultraortodoxos por no ser suficientemente ortodoxos. O tempora o mores!

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