La exactitud de los relojes

Publicado el 28 de Abril de 2005 en Historias de la ciencia por omalaled
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¿Os habéis parado a pensar alguna vez por qué el hombre necesitó conocer el tiempo con precisión? ¿Para qué tanta exactitud?

La historia empieza en 1675 cuando Carlos II fundó el Observatorio Real de Greenwich con el fin de indagar la longitud para el perfeccionamiento de la navegación y la astronomía. La longitud es la posición en el globo terrestre de un punto respecto el meridiano que pasa por Greenwich. El problema era de los grandes: el 22 de octubre de 1707 el Association al mando del Almirante Sir Clowdisley Shovell; el Eagle; el Rommey y un cuarto barco se hundieron en las aguas de la islas Scilly a unos 30 kilómetros de la punta más occidental de Inglaterra, antes que el resto de la flota pudiera percatarse del error de posición y pudiesen tomar las debidas correcciones. Más de 2000 hombres perdieron la vida, incluyendo a Sir Clowdisley Shovell.

En 1714, el parlamento inglés creó el “Board of Longitudes” (”Consejo de la Longitud”) que ofreció un premio de 20000 libras esterlinas a quien ideara un método para determinar longitudes en el mar con un error máximo de medio grado; 15000 libras para una determinación con un error de 2/3 de grado y un premio de 10000 libras para quien propusiera un método preciso dentro de 1 grado.

John Flamsteed (1646-1719) había demostrado que esto sólo sería posible con un conocimiento muy preciso de la posición de las estrellas fijas. Fue el propio Flamsteed quien construyó el segundo observatorio moderno en Greenwich. En 1720 le sustituyó Edmond Halley (a cuya intuición debemos el cometa Halley, pero eso es otra historia). Para calcular la longitud en el mar de noche es necesario tener una tabla con las estrellas y las horas a las que pasan sobre el meridiano de Greenwich. Si tenemos determinadas estrellas sobre nuestras cabezas, sabemos la hora por la que pasaron por Greenwich y la hora actual, ya sabemos dónde estamos gracias a que la Tierra da una vuelta en 24 horas. Por ejemplo: si sobre nuestras cabezas hay una estrella que pasó por Greenwich hace 1 hora, estaremos a 15 grados de longitud (360 grados del globo dividido entre 24 horas da 15 grados por hora). Flamsteed trabajó infatigablemente determinando la posición de unas 20.000 estrellas fijas.

Por tanto, el problema se reducía a hacer un reloj lo suficientemente exacto para la precisión requerida, que en el caso de medio grado (el premio mayor), era de dos minutos cada seis semanas. Esto que puede parecer algo fácil hoy día, no lo era en la época, teniendo en cuenta que el reloj tenía que soportar cambios de temperatura, oleaje, condiciones ambientales, etc. Además, en esa época, los relojes más exactos funcionaban con péndulo. Ni os cuento qué pasa con los péndulos en el mar.

El primer reloj capaz de esta precisión lo hizo John Harrison en 1735. Construyó su primer reloj llamado H-1. Era casi perfecto, el problema es que era demasiado grande. Una copia del Harrison llamada K-1 se le dio al capitán James Cook, el famoso explorador, y el K-2 a Wilson Bligh, capitán de la Bounty (¿recordáis la famosa película del motín en la Bounty?).

El Harrison 1

En la imagen podéis ver el H1 con sus cuatro agujas que marcan segundos, minutos, horas y días.

Después del H1, Harrison construyó el H2, el H3 y el H4. Este último lo hizo en 1759. Era un reloj hermoso de pequeñas dimensiones (unos 7 centímetros de diámetro y uno de espesor), que había construido montando todas la ruedas en diamantes, por ser el material más duro y con ello menos susceptible a desgastes. El H4 era un reloj de muy pequeñas dimensiones relativo al H1 que tenía dimensiones de casi un metro cúbico. Era como un reloj de bolsillo. El H-4 fue y volvió en un viaje al Caribe sólo ganó 40 segundos en 7 semanas.

El Harrison 4

Aquí tenéis el H4. Seguro que ese os suena más.

Con ello Harrison se hacía merecedor al premio mayor ofrecido por el Board of Longitudes. Primero recibió 500 libras por el H2 y luego recibió 10.000 libras por el H4 pero el resto del premio no se lo entregaban hasta que otros artesanos relojeros lograran replicar el H4 con igual perfección. Para ello Harrison tuvo que entregar los planos íntegros de su reloj. Finalmente, gracias a la intervención del Rey Jorge III, el Board of Longitudes le dio el resto del premio. Pero ello fue en 1773, cuando ya había cumplido los 80 años de edad.

Para que te fíes de los políticos.

Fuentes:
“Observación de la ciencia”, Jeremy Bernstein
“Cartas a Nuria, Historia de la Ciencia”, Ramón Parés
http://www.shoa.cl/Vaul/Vaul/Temas%20Profesionales/temapro4.htm



Hay 3 comentarios a 'La exactitud de los relojes'

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  1. #1.- Enviado por: VdBdC

    El día 28 de Abril de 2005 a las 10:49

    Jo vaig llegir un llibre que parlava precissament sobre això. Es deia Longitud i és un dels llibres que més m’ha agradat.

    Explica totes les dificultats que va passar en Harrison i les putades que li feia un competidor seu.

    També parla dels diferents sistemes que es feien servir abans dels cronòmetres.

    Salut!, VdBdC.

  2. #2.- Enviado por: omalaled

    El día 28 de Abril de 2005 a las 10:55

    Miraré de trobar-ho. Gràcies.

  3. #3.- Enviado por: Asombr8-S

    El día 28 de Abril de 2005 a las 18:22

    Mmmm otro interesante blog de ciencia

    salúdos