Dirac: un genio tímido y callado
En el último artículo os hablé de la antimateria y dije que había salido de la ecuación de Dirac prometiendo que hoy hablaría de él. Pues bien, como lo prometido es deuda, en nuestra historia de hoy Dirac será nuestro protagonista. Se trata de uno de los gigantes en la historia de la física.
Paul Adrien Maurice Dirac nació en Bristol, Inglaterra, el 8 de agosto de 1902. En 1918, entró a la universidad de la misma ciudad, donde se graduó en 1921 en ingeniería eléctrica con honores de primera clase para encontrarse sin empleo. Pidió una beca en la Universidad de Cambridge. Se graduó en matemáticas, otra vez con honores de primera clase en 1923. Diez años después recibía el premio Nobel de física (tenía entonces 31 años) que compartió con Erwin Schrödinger. Un año antes (a sus 30 años), ya lo habían designado profesor de la cátedra de matemáticas Lucasian, la misma que ocupó Newton y que actualmente ocupa Stephen Hawking.
Su niñez no tuvo que ser del todo feliz debido a su padre, que era de origen suizo y ejercía como profesor de francés. Inspiraba temor tanto en sus alumnos como en sus propios hijos. Dirac dijo: “Mi padre decidió que con él sólo podía hablar en francés. Pensaba que sería una buena cosa para mí aprender el idioma de esa forma. Como me di cuenta que no me era posible hacerme entender en francés, llegué a la conclusión que sería mejor callarme que hablar en inglés. Así es como empecé a ser una persona callada”.
Seguramente fue la causa que por la que optó hablar cada vez menos convirtiéndose en una persona introvertida y poco comunicativa y lo haya convertido en el epítome de genio callado y solitario (con el permiso de Henry Cavendish, por supuesto). Al morir su padre, Dirac confesó a su mujer: “Me siento ahora mucho más libre”.
Su timidez llegó a ser legendaria. Por ejemplo, cuando fue informado que acababa de ganar el premio Nobel, le dijo a Rutherford que él no lo deseaba aceptar porque tenía aversión a la publicidad y Rutherford le contestó que el rechazo del premio le traería aún más publicidad. Vamos que aceptó porque no le quedaba otro remedio.
Podía ser tímido y callado, pero las pocas veces que hablaba eran dignas de ser recordadas. Sus respuestas eran siempre precisas y jamás había una palabra de más en ellas.
Un físico llamado Jagdish Mehra escribió cómo le conoció:
Mi primer encuentro con Paul Dirac tuvo lugar en Cambridge en 1955. Acababa de regresar a Inglaterra después de un par de años con Heisenberg en Göttingen. Un historiador amigo mío de Cambridge, sabedor de mi admiración por Dirac ofreció llevarme a St. John´s College, que también era su colegio, y cenar en la Alta Mesa. Pensó que podríamos ver allí a Dirac. Fui con él, y fiel a su palabra, me mostró que el Profesor Dirac estaba allí. Nos sentamos. El clima afuera era realmente malo, y dado que en Inglaterra es siempre muy respetable el iniciar una conversación con el clima, le dije a Dirac:
- Hace mucho viento, profesor.
El no dijo nada en absoluto, y tras unos segundos se levantó y se fue. Mortificado, pensé que lo había ofendido de alguna manera. Fue a la puerta, la abrió, miró fuera, regresó, se sentó y dijo:
- Sí.
Su esposa era Margit Wigner, la hermana del famoso teórico Eugene Wigner. El día que nació su primogénito, cuando ya su esposa sentía los dolores del parto, Dirac salió corriendo por los pasillos del Instituto de Matemáticas de Cambridge al mismo tiempo que gritaba: ¡La hermana de Wigner va a tener un hijo, auxilio, auxilio!.
En una ocasión, un viejo amigo de Dirac que no sabía nada del enlace se dejó caer por su casa para saber de él y lo encontró en compañía de una dama muy atractiva que, después de servirles el té, se sentó cómodamente en el sofá.
- ¿Cómo te va? - le preguntó deseando saber quién era ella.
- ¡Oh! - exclamó Dirac -, perdona, no os he presentado: ésta es … ésta es la hermana de Wigner.
Esa mujer debía ser una santa, sin duda. Ya podemos ver que las normas sociales más simples eran un secreto para Dirac.
Pero vayamos a su parte más intelectual.
Su principal libro, los “Principios de la Mecánica Cuántica” no fue aceptado para su publicación en Cambridge que era donde Dirac trabajaba, por lo que fue a Oxford (la directa competencia de Cambridge). Y fue en Oxford de donde finalmente salió impreso. Cuando un alumno le pedía que explicara de nuevo algún tema poco claro, repetía la exposición con las mismas palabras utilizadas en su libro ya que, según decía, esa era la mejor forma que pudo darle.
Aunque dada su timidez seguía sus estudios por sí solo, sus observaciones en las reuniones científicas eran muy agudas y hábiles. En una ocasión un físico japonés llamado Nishina estaba dando una conferencia llegando a una importante fórmula. Dirac llamó la atención en que un signo del tercer paréntesis estaba cambiado respecto al manuscrito. Nishina le dijo que el correcto era el del manuscrito. “He equivocado algún signo en algún lugar”. Dirac replicó: “en un número impar de lugares”. Efectivamente, así había sido.
Otro día, charlando con la mujer de un miembro de la facultad, se fijó en cómo tejía una prenda y reproduciendo mentalmente los movimientos llegó a la conclusión que había otra forma de hacerlo. Corrió a comunicar su descubrimiento pero averiguó que alguien se le había adelantado varios siglos. No por ello deja de tener su mérito.
Cierta vez acudió a su casa alguien que hablaba francés, y muy poco inglés. Dirac habló todo el rato con él en inglés pero respondió en francés a una pregunta efectuada por su hermana, el visitante le reclamó: ¿porqué no me dijo que sabía francés?, a lo que Dirac respondió: “Usted nunca me lo preguntó”.
Aunque sabía francés e inglés, el lenguaje en el que se sentía más a gusto era en el de las matemáticas. Para dar un ejemplo de su capacidad matemática os diré que los físicos y matemáticos de la Universidad de Göttingen de la época querían escribir todos los números del 1 al 100 utilizando todo tipo de operaciones algebraicas: sumas, restas, radicales, potencias, etc., utilizando sólo el número 2. Por ejemplo, para 1 tenemos 2/2; para 3 tenemos 22 - (2/2), etc. Un día Dirac pasó por allí de visita y cuando le plantearon el problema dio la siguiente ecuación:

en el que el número de radicales es igual al número dado N. Si sabes álgebra, no te será muy difícil comprobarlo. El problema, de esta manera, quedó zanjado.
Dos físicos de Berkley estuvieron con él durante una hora mostrándole su trabajo con el fin de oír algún comentario. Efectivamente, lo hizo: “¿Donde está el estanco?” y salió corriendo a comprar unos sellos.
En una ocasión le preguntaron si le había gustado la novela “Crimen y castigo” que había leído. “Está bien, pero en uno de los capítulos el autor comete un error: hace que el Sol salga dos veces el mismo día”.
Una vez, en medio de una acalorada discusión con varios físicos, estaba sentado y en silencio como de costumbre. Wigner se dirigió a él:
- Bien Paul, a todos nos gustaría saber lo que piensas de esto. ¿Por qué no dices algo?
- Hay siempre más personas que quieren hablar que personas que quieren escuchar - fue la respuesta.
Hasta las palabras “si” o “no” podían ser excesivas para Dirac. Una vez le sirvieron el té y le preguntaron si quería azúcar. Contestó afirmativamente, pero se sorprendió que le preguntaran cuántos terrones. El azúcar viene en terrones de iguales dimensiones, o sea, que la unidad precisa del azúcar era el terrón. Los físicos que escuchaban esta explicación reconocían encantados el mismo estilo de pensamiento que en sus trabajos de física. Su forma de pensar era así de sencilla y así de clara.
Si estaba trabajando en un problema simplemente se le veía pensar y si anotaba algo era el resultado.
Aunque parezca mentira, algunas veces habló. Junto a Heisenberg, Pauli y otros grandes físicos se encontraban una tarde de tertulia hablando, como muchas veces hacen los físicos, de Dios y religión. La discusión acabó dominada por Dirac que entró en una larga diatriba declarando que la religión era el opio de las masas. Al final de la tarde alguien se volvió hacia Pauli y dijo: - Has estado muy silencioso esta tarde, Pauli. ¿Que opinas de lo que Dirac nos está contando? - y Pauli respondió: - Si entiendo correctamente a Dirac, lo que quiere decir es: no hay Dios y Dirac es su Profeta.
Incorregible Pauli.
Cuando el físico norteamericano y padre de la bomba atómica, Robert Oppenheimer, se encontraba trabajando en Göttingen, Dirac fue a verlo y le dijo: Me han contado que escribes poesía. No puedo entender como alguien que trabaja en los límites de la física puede simultanear su trabajo con la poesía que representa una actividad en el polo opuesto. Cuando trabajas en ciencia tienes que escribir sobre cosas que nadie sabe con palabras que todo el mundo sea capaz de entender. Al escribir poesía estas limitado a decir … algo que todo el mundo sabe con palabras que nadie entiende.
Pero qué mejor para saber de su vida que una entrevista. Un periodista le hizo una en la Universidad de Wisconsin, en 1934, y así lo contaba con sus propias palabras:
Me habían hablado de un individuo que tenían esa primavera en la universidad. Un físico matemático o algo por el estilo, según lo llamaban, un hombre que estaba desalojando de la primera página a sir Isaac Newton, a Einstein y a todos los otros. Se llamaba Dirac y era inglés. Por eso, aquella tarde fui a golpear la puerta del despacho del doctor Dirac, situado en Striling May, y una voz agradable me dijo: “Pase Usted”. Quiero declarar en seguida que esa oración “Pase Usted” fue una de las más largas que pronunció el doctor durante nuestra entrevista.
Comprobé que el doctor era un hombre alto, juvenil y en un instante supe por el destello de sus ojos que yo iba a gustarle. En modo alguno parecía un hombre ocupado. Cuando entrevisto a un hombre de ciencia norteamericano de su clase suele llevar un gigantesco portapapeles y mientras habla muestra notas de conferencias, pruebas de página, libros, reimpresiones, manuscritos, y todo cuanto pueda sacar de su cartera. Dirac es diferente. Parecía disponer de todo el tiempo del mundo y su trabajo más pesado consistía en mirar por la ventana.
- Profesor - le digo - observo que antepuestas a su apellido hay unas cuantas letras [P.A.M. Dirac]. ¿Significan algo particular?
- No - dijo el profesor.
- Ahora bien - digo- ¿Quisiera usted revelarme el fondo de sus investigaciones?
- No
- ¿Va al cine?
- Sí
- ¿Cuándo?
- En 1920
Vamos, una entrevista de primera página. Parece que poco se le podía arrancar, ¿verdad?
Dirac, el descubridor de la antimateria, se retiró de Cambridge en 1969 y se fue a la universidad del estado de la Florida en los EE.UU. Murió en Tallahassee, Florida, el 20 de octubre de 1984. El hombre que tomó el relevo de sus trabajos matemáticos fue el fenomenal Feynman y, en gran parte, gracias a ellos, inventó posteriormente sus famosas (para los físicos, claro) integrales de camino.
Fuentes:
“Quién ocupó el despacho de Einstein”, Ed Regis
“Biografía de la física”, George Gamow
“La unificación de las fuerzas fundamentales”, Abdus Salam
“De Eros a Gaia”, Freeman Dyson
http://web.frm.utn.edu.ar/hciencia/Semblanzas.htm
http://www.astrocosmo.cl/biografi/b-p_dirac.htm
http://www.ciencianet.com/mashistorias.html
http://labellateoria.blogspot.com/2006/09/el-futuro-del-cuanto.html
http://aleph.cs.buap.mx/az20/DiracAndAntimatter/DiracAndAntimatter.html





El día 18 de Enero de 2007 a las 02:51
Vaya genio con 16 en la universidad!!!
muy buena historia, como siempre.
El día 18 de Enero de 2007 a las 09:54
Gracias, ana. Y si vieras su libro (el que cito en el artículo … ¡da miedo!
Como decía un profesor mío: estas cosas son para los grandes genios. Nosotros nos hemos de quedar con las sobras
Salud!
El día 18 de Enero de 2007 a las 09:55
Lo único que se me ocurre decir es que nos cuentas una historia más que no me genera más que admiración y cierta envidia. Otro genio junto a otros tandos de los que nos has hablado.
Este es el primer comentario que hago en tu blog, pero que se pas que me he leido casi todos los artículos y que si escribieras 10 al día me los leería todos. Enhorabuena por la pagina y sigue adelante, que a mucha gente le haría falta leer este blog para despertar su ambición.
El día 18 de Enero de 2007 a las 10:47
Fantástico. Siempre es apasionante hacerse una idea de como es (era) el ser humano que hay detrás de un hombre brillante.
El día 18 de Enero de 2007 a las 11:17
Guijarro: Muchas gracias. El fin no es despertar envidia (o al menos, que sea una envidia sana), sino admiración. En una sociedad como la que vivimos hoy día en que lo que se valora es la fama, la farándula, el pelotazo, el tener mucha pasta y demás, es bueno tener admiración por la gente que trabaja, que estudia y que busca conocer cómo funciona el Universo. Para mí estas personas son admirables; no por ser genios, sino por buscar respuestas a las preguntas más interesantes que podemos hacernos. No puedo evitar comparar estas personas con las que suelen salir por la prensa y TV cada día y notar la enorme diferencia. Mira, me has puesto filosófico
equalium: ¿a que nunca se te hubiera pasado por la cabeza que quien predijo la antimateria tuviera ese carácter?
Salud!
El día 18 de Enero de 2007 a las 12:18
Omalaled, no sabes cómo me he reido con la “superentrevista”. ¿Como quedaría el periodista? Pobre hombre.
Muy curioso el caracter y el comportamiento de Dirac, y todo un genio.
Nelor
El día 18 de Enero de 2007 a las 14:33
¡Muy bueno! Gracias a las carcajadas que he lanzado has logrado que varios compañeros de laboratorio ahora vayan a leerse la historia…
Siempre que leo sobre genios de la historia me digo que prefiero seguir siendo un científico del montón que llegar hasta donde ellos llegaron… ¿Hay algún caso de genio ‘normal’? ¿O la normalidad es el antónimo de genio?
El día 18 de Enero de 2007 a las 15:22
Nelor: las revistas del corazón debían ir tras él
Ra y Mon: yo creo que los genios (me refiero a los científicos) son, en el fondo, normales. Debe haber montones de gente más tímidos y parcos en palabras que Dirac … pero ninguno de ellos postuló la existencia de la antimateria
Es lo que tienen las excentricidades: si la hacemos nosotros, no pasa nada, pero si las hacen ellos … deben ser explicadas en este blog
Salud!
El día 18 de Enero de 2007 a las 16:35
Reconozco q la entrevista tb me ha hecho gracia xq, como siempre, esta’ muy bien contada. Pero, si he de ser sincero, lo q me queda en el rostro despue’s de leer toda la historia ma’s q una sonrisa es un gesto triste. Y es justo por el tema que ha arrancado Ra y Mon y ha continuado omalaled.
Aunq podri’a ser q tan solo sean ma’s conspicuos, yo pienso q abundan los genios de la ciencia con deficientes habilidades sociales (en este blog hemos visto muchos). Lo q me entristece un poco es la idea de que quiza’ individuos con, por ejemplo, capacidades anali’ticas hipertrofiadas o capacidad de concentracio’n en exceso enfocada, puedan al mismo tiempo ser las mejores caracteri’sticas para el estudio cienti’fico e interferir en igual magnitud en sus habilidades social. Es decir, q ambas cosas no sean meras coincidencias sino q este’n causalmente relacionadas. Se me hace por eso difi’cil compartir la envidia q expresaba Guijarro. Genial cienti’fico con paupe’rrima vida social. Admiracio’n si’, siempre, pero ¿hasta que’ punto un ejemplo y un modelo a seguir?
Perdo’n por la disgresio’n melanco’lica. Creo q estoy en plena digestio’n de mi tradicional depresio’n de invierno. Para aguantar hasta la primavera me agarrare’ a Feynman, que es donde me agarro cuando las cosas se ponen feas.
El día 18 de Enero de 2007 a las 20:40
Me has arreglado la tarde, iba estresado y de mala ostia y hasta me he reido.
El día 19 de Enero de 2007 a las 00:06
En lo que me refiero modelo a seguir es en las ganas de saber, en la curiosidad; y dejar los modelos sociales actuales. Lo demás es independiente. Hay científicos felices y también tristes en el aspecto social; pero cada uno es como es, ¿no?
AuToMaTiC JaCK: me alegro mucho. Nada mejor que una historia para recuperar el contacto con la realidad
Salud!
El día 19 de Enero de 2007 a las 22:52
Me fascina esa gente tocada por el raro dón de la claridad. Personas que, dotadas de un genio superior, pasan por la vida como de puntillas con una sencillez de espiritu que te tumba. que diferente de muchos mamarrachos que se creen los reyes de la baraja y son unos piernas.
Gracias omalaled por mostrarnos a estos verdaderos ejemplos de sabiduria sin soberbia.
Saludos.
El día 20 de Enero de 2007 a las 21:46
A mí los científicos despistados siempre me han parecido soberbios. En el mundo hay gente que no se entera porque no piensa en nada, pero no es su caso. El científico despistado lo es porque se acostumbra a enfrascarse en sus reflexiones y eso le hace un poco atrabiliario. Pero hay algo titánico en un hombre que nunca renuncia a pensar.
Lo que a mí, que soy de letras, me produce una enorme curiosidad es la forma de pensar que tienen las personas con mente matemática, porque no tiene nada que ver con la mía. Esta tarde he visto un ejemplo en Numb3rs (la tenía grabada): un matemático escribe los números del 1 al 6 en un papel y luego le dice a una chica que está con él: “Dí un número, el que quieras”. Ella dice: “El 3″. Y él contesta: “¿Por qué no has elegido el 500, o el 9, o el 3.000″. “Porque no lo escribiste”, contesta la chica. “Pero yo no te dije que el número que escogieras tuviera que estar entre los que escribí”, le contesta el matemático.
A eso es a lo que yo me refiero.
El día 21 de Enero de 2007 a las 00:42
Realmente si se piensa un poco parece incluso lógico que los genios sean así de tímidos…
“Si estaba trabajando en un problema simplemente se le veía pensar y si anotaba algo era el resultado.”
Ponéos en el lugar de una de éstas personas… sería como vivir en un mundo donde todos los que te rodean son como estúpidos niños de 3 años. No podrías hablar de nada medianamente interesante.
Aún podría soportar hablar con los físicos y matemáticos de su entorno, pero ¿que le va a decir a un periodista? Si realmente le contestara a la pregunta “En que está trabajando en este momento” no hubiera entendido nada.
Estaría bien coger a todos estos supergenios y juntarlos a hablar en una habitación… lo que podría salir de ahí sería milagroso
El día 21 de Enero de 2007 a las 00:45
Ponéos en el lugar de una de éstas personas… Sería como si todo el mundo a tu alrededor fueran estúpidos niños de 3 años que no entenderían nada si les trataras de hablar de algo que a tí te parece medianamente interesante…
Debe de ser frustrante para ésta gente. No me extraña que sean tímidos.
El día 21 de Enero de 2007 a las 01:01
Hum, siento repetirme así, creía que no se había enviado el primero y no me apetecía ni me acordaba como para reescribirlo entero, así que la segunda vez era una versión resumida
De todas formas aprovecharé para añadir algo: A veces tengo la impresión de que tener que “admirarles” no está tan claro. Al fin y al cabo, si cualquiera de vosotros fuéseis así de inteligentes muy probablemente haríais lo mismo ¿no?
El día 21 de Enero de 2007 a las 03:58
Hola. ¡Felicidades por tu blog, es realmente bueno! Estábamos copiando y pegando este texto en los comentarios de otros blogs, felicitándoles por sus bitácoras y diciéndoles lo buenas que eran para que a cambio nos votaran en el concurso del 20 Minutos. Pero… ¡joder… que el tuyo es bueno de verdad! ¡que no hace falta ni que te mintamos. Así que si nos quieres votar de puta madre. Viendo el rollo que llevas en tu blog seguro que el nuestro te gusta. Puedes votarnos directamente (a ser posible en humor) y acertarás en tu decisión pero si además de votarnos nos quieres visitar estamos en www.cogiendocaracoles.com
El día 21 de Enero de 2007 a las 09:19
Los genios muchas veces excentricos, pero si dedicaran horas a hacer las cosas a las que dedicamos bastante tiempo.. no serian genios, …. les faltaria tiempo para pensar.
Aunque omalaled ¿hay alguno “crapula”?
El día 21 de Enero de 2007 a las 11:20
Sólo para avisar que a partir de hoy cuentan con una link desde La Otra Chilanga.
El día 21 de Enero de 2007 a las 11:32
JdJ: y es más que una forma de pensar. Es casi una filosofía de vida. A veces se llegan a despreciar normas sociales por ser consideradas superfluas. Puede hasta cambiar tu escala de valores; aunqie no creo que sólo esto pertenezca a la ciencia, sino más bien a la curiosidad. Imagino que a un licenciado en historia haciendo una búsqueda de información sobre un tema particular le debe absorber de la misma manera. Imagino que cuando estás en la cima de la pirámide de Maslow, los pisos inferiores pasan a segundo plano.
Pak: cuando un montón de súpergenios los reunieron en los Alamos hicieron una bomba atómica; lástima que los objetivos los fijaran los no-científicos. Pero no hay que admirarles por ser genios, sino por su curiosidad y sus ganas de saber cómo funciona el Universo.
Cogiendo Caracoles: gracias. Respecto a las votaciones, tengo mi propio criterio.
Consumidor: sí, los ha habido malos, rebuscados y repelentes; pero me gusta más escribir sobre los humildes que sobre los demás
Pero alguno dejaré colar.
Salud!
El día 21 de Enero de 2007 a las 11:33
La Otra Chilanga: muchas gracias
Salud!
El día 21 de Enero de 2007 a las 12:05
Para crápula, Rumford (al que Omalaled ya le dedicó un post). Asimov, en su muy entretenido minilibro Grandes ideas de al ciencia empezaba el capítulo dedicado a él de la siguiente manera:
No es fácil sentir demasiada simpatía por Benjamin Thompson, una de esas personas astutas cuya primera y única preocupación son ellas mismas.
Lo que no quita para que el tipo tuviera un pensamiento científico de tomo y lomo.
Yo creo que la curiosidad la podemos tener todos. También creo que es necesaria para realizar cualquier tipo de actividad con un mínimo de seriedad, ya sea Física o Derecho Civil. Lo que pienso que diferencia a los genios (matemáticos, músicos o historiadores) es su claridad de pensamiento en su campo de estudio y también el poder crear algo radicalmente nuevo, ya sea material (un cuadro, una novela,…) o inmaterial (una teoría, por ejemplo).
Saludos,
Ferre
PD: Omalaled, con tu permiso, el parrafillo de Dirac sobre el lenguaje, la ciencia y la poesía me lo voy a guardar para ponerlo como cita en retroklang un día de estos. Extraigo una conclusión: la ciencia puede ser entendia por todos si se explica correctamente y la poesía (aunque sustituiría ésta por el arte en general) puede ser comprendida por todos porque habla de lo que conocemos.
El día 22 de Enero de 2007 a las 01:19
Permiso concedido
Muy bueno el librito de Asimov … muy bueno Asimov en general.
Salud!
El día 22 de Enero de 2007 a las 09:06
Otro cra’pula indiscutible: von Neumann. Y en cuanto a Feynman… inclasificable.
El día 24 de Enero de 2007 a las 13:37
Por cierto, ¿alguien puede explicar un poco más de la ecuación esa?
El día 24 de Enero de 2007 a las 23:33
Sin saber cuántas matemáticas es difícil. Básicamente, la ecuación de Schrodinger es la encuación de la energía de las ondas. Por ejemplo, en el caso de partículas sería aquella clásica que E total es Potencial más cinética donde cinética incluye la velocidad al cuadrado.
La de Dirac hace que en el caso de las ondas no puedan deplazarse más deprisa que la velocidad de la luz, al igual que en la clásica.
No sé si aclaro algo.
Salud!
El día 28 de Enero de 2007 a las 17:27
epítome.
(Del lat. epitOme, y este del gr. À¹Ä¿¼u).
1. m. Resumen o compendio de una obra extensa, que expone lo más fundamental o preciso de la materia tratada en ella.
2. m. Ret. Figura que consiste, después de dichas muchas palabras, en repetir las primeras para mayor claridad.
Creo que querías decir otra cosa…
El día 29 de Enero de 2007 a las 01:08
Podría haber dicho “símbolo” o “referente” o quizás otras palabras, pero he creído más acertada la definición de epítome en en la primera acepción que citas.
La obra extensa y materia tratada sería el genio tímido y callado, o más bien el compendio del comportamiento del genio tímido y callado.
Creo que se entiende el sentido, pero bueno, oye, si no te gusta la cambiamos
Salud!