¿Dos científicos o dos locos?
Un día, allá por el año 1890, en la Academia de Ciencias de París, un famoso médico daba una conferencia llena de palabras griegas y vocablos latinos sobre las causas de la fiebre puerperal. De golpe, la conferencia fue interrumpida por una voz que bramó desde el fondo de la sala:
- ¡Lo que mata a las mujeres de fiebre puerperal no es nada de eso: sois vosotros, los médicos, que lleváis los microbios mortíferos de las mujeres enfermas a las sanas!
El ponente respondió:
- Es posible que tenga usted razón, pero me temo que no encuentre nunca ese microbio.
Intentó reanudar su ponencia, pero aquel hombre de cerca de 70 años ya caminaba cojeando de su pierna izquierda ligeramente paralizada hacia donde estaba el ponente. Agarró un trozo de tiza y gritó al enojado ponente y a la escandalizada Academia:
- ¿Dice usted que no encontraré el microbio? ¡Bien, hombre! ¡Pues lo he encontrado, y es una cosa así!
Y garrapateó una cadena de circulitos. La reunión se interrumpió.
Si os dijera esto sin contar nada más podríais pensar que ese anciano hombre era un loco, pero si os digo que era Louis Pasteur, ¿a que os estáis planteando cambiar de opinión?. Y es que Pasteur con 70 años era tan impulsivo, impetuoso y entusiasta como cuando tenía 25. Pero esta historia empieza unos 50 años antes.
En 1842 entre las pacientes del Hospital General de Viena, el 27% de las embarazadas murieron en agosto, el 20% en octubre y nada menos que 33% en el mes de diciembre. Los más famosos obstetras de la época habían aprendido a convivir con la detestable pero corriente fiebre puerperal.
En el Hospital General de Viena existían dos departamentos de obstetricia: el del doctor Klein y el del doctor Bartch. Klein, cuya clínica gozaba de muy mala fama, nombró a Ignaz Phillipp Semmelweis (1818-1865) profesor adjunto. Las mujeres tenían a Klein como un gafe y sólo las más pobres e ignorantes iban a dar a luz al “pabellón de la muerte”. Las otras se agolpaban en la consulta de Bartch o se quedaban en sus casas y en el último momento llamaban a una comadrona.
¿Por qué la mortalidad era tan diferente de un departamento a otro separados por un simple corredor? ¿Por qué también era más baja la mortalidad en las que se quedaban en casa? Las hipótesis de los médicos eran un montón de palabras sin sentido. Semmelweis empezó a pensar que entre los médicos y las parturientas había un vínculo pero, ¿cuál era y por qué?
Un día, mientras leía informes recibió una noticia: uno de sus colegas, el doctor Kolletscha, había muerto en pocas horas debido a una infección desconocida después de cortarse la mano durante una autopsia.
De golpe Semmelweis vio la relación. Antes de visitar y explorar a aquellas mujeres, los estudiantes seccionaban los cadáveres. Por lo tanto, era esa “materia cadavérica” la que transportaba la muerte (faltaban todavía 20 años para que Pasteur demostrara que las infecciones son causadas por microorganismos).
Se horrorizó solo de pensarlo: él también, como otros tantos, había visitado centenares de puérperas sin ni siquiera lavarse las manos. Ante todos estos datos, en 1846, el joven médico decidió instalar lavabos en todas las clínicas e impuso a los médicos a someterse a una desinfección con cloruro de cal, incluso a los que habían entrado en contacto con materias descompuestas.
Lavarse las manos cuidadosamente, impedir que la ropa esté en contacto con los cadáveres. Desinfectarse con mucho cuidado antes de explorar a las puérperas. Esto es lo que hay que hacer.
Fue llamado de todo: “lavabo”, “maníaco”, “orinal”, etc. Pero no hizo caso y la tasa de mortalidad bajó al 0,5%. Las “autoridades” no le dieron crédito. Preferían cualquier explicación antes de escuchar a Semmelweis. Con 30 años tuvo que soportar el odio de la comunidad médica, el ministro le revocó el cargo y fue expulsado de Viena. Más tarde llegó la guerra y sobrevivió a duras penas en la miseria.
En 1856 lo nombraron director de la maternidad de San Roque. Los obstetras se reían de él y para contrariarlo no seguían sus normas de desinfección. La tasa de mortalidad aumentó al 12%. Dubois, el más famoso obstetra de la época dijo:
Vea, puede ser que la teoría de Semmelweis tuviese algún principio bueno, pero, vamos, la minuciosa aplicación de su método es imposible. Imagínese que haya que someter a todo el personal a tal desinfección en nuestros hospitales públicos. ¿Cómo controlar a todo el personal de médicos, enfermeros y estudiantes? Se necesitaría ponerlos en cuarentena durante semanas enteras, renovar el equipo, desinfectar cada vez los instrumentos. Se paralizaría cualquier actividad hospitalaria…
La verdad, me cuesta discernir si este Dubois era un obstetra o un político. Una vez más se corrobora que el poder tolera la ciencia mientras se muestre respetuosa con él.
En 1858 la comisión de la Academia de Medicina de París rechazó la tesis de Semmelweis. Más tarde enfermó de Alzheimer. Veía enemigos en todas partes y se hundió en la demencia. Un día entró corriendo en la sala de autopsias donde estaban seccionando un cadáver. Enloquecido, fue a él y empezó a arrancar trozos de cadáver. Los que estaban alrededor no se atrevieron a pararlo y en un momento, hundiendo la mano en el cadáver, se cortó profundamente los dedos. Encerrado en un manicomio murió tres semanas después con todo tipo de enfermedades.
Según sus propias palabras: Una vez que se identificó la causa de la mayor mortalidad de la primera clínica como las partículas de cadáveres adheridas a las manos de los examinadores, fue fácil explicar el motivo por el cual las mujeres que dieron a la luz en la calle tenían una tasa notablemente más baja de mortalidad que las que lo hicieron en la clínica
¿Son estas las palabras de un loco? Años después Pasteur reconoció a Semmelweis el descubrimiento de la asepsia. Así pues, el comportamiento de este último en aquella conferencia no era el de un loco y Semmelweis, por supuesto, tampoco lo era.
Fuentes:
“Cazadores de microbios”, Paul de Kruif
“La maldición de ser un genio”, Ermanno Gallo
http://www.encolombia.com/medicina/ginecologia/obste52101-ignaz.htm
http://www.terapianeural.com/Articulos/Violencia_medica.htm





El día 2 de Febrero de 2006 a las 08:51
Es la historia de la humanidad; nueva teoría = loco.
El hombre es un animal de costumbres, hasta el punto de no querer aceptar nunca los cambios y las teorías novedosas. Es también la historia del arte y sus vanguardias siempre incomprendidas y despreciadas.
Pero a lo largo de toda la historia, han sido esos “locos” innovadores los que han conseguido que el mundo avance y evolucione.
Gracias a los “locos”.
Buena historia.
El día 2 de Febrero de 2006 a las 10:19
Muchas gracias.
Este caso es, en mi opinión, más sangrante, porque Semmelweis no hablaba por hablar sino que tenía pruebas empíricas en las que veía que en la aspesia estaba el secreto.
Saludos
El día 2 de Febrero de 2006 a las 11:05
no hay nada más triste que se te presente la verdad y no querer reconocerlo por no reconocer que hasta ese momento estabas equivocado..
buena historia
El día 2 de Febrero de 2006 a las 11:07
Y no es ya malo por quien no reconoce, sino porque pagaron muchas víctimas ese error.
Saludos
El día 2 de Febrero de 2006 a las 13:05
Juas, leerlo con la visión de ahora se te hace increiblemente surrealista.
Con guantes desechables, jabón para las manos antes de cirugía, esterilización del instrumental, ventilación de aire, separación de pacientes de enfermedades infecciosas, control de enfermedades nosocomiales (producidas en hospital) sobre todo en UCI y aún así, sigue habiendo cifras de infecciones por microorganismos… No me quiero ni imaginar lo que pasaría si volviéramos a esa época…
El día 2 de Febrero de 2006 a las 13:34
Si volviesemos a esa época nos morimos todos. Y la culpa es por curar una tos tomandose antivirales.
El día 2 de Febrero de 2006 a las 15:04
Me ha encantado la historia de hoy. Cojonuda, si señor.
El día 2 de Febrero de 2006 a las 15:36
Pues ya ves, Shora, el amigo Dubois no estaba de acuerdo.
Esperemos no volver a esa época, Ivan.
Muchas gracias, Maelmori.
Saludos
El día 2 de Febrero de 2006 a las 16:26
“¿Dos científicos o dos locos?”
No son términos excluyentes, ¿no?
El día 2 de Febrero de 2006 a las 16:33
Efectivamente, no lo son
Saludos
El día 2 de Febrero de 2006 a las 16:33
Hay un aspecto que no podemos obviar y es que todos los detractores eran “hombres de ciencia”, que en vez de cuestionarse desde los planteamientos de Semmelweis se situaban en la burla, el descrédito y la descalificación. Y esto aún sigue ocurriendo ante planteamientos científicos novedosos, aunque ahora en vez de justificarse desde su ignorancia se justifican desde los planteamientos bastardos de multinacionales´u otros grupos de poder. ¡Lástima!
El día 2 de Febrero de 2006 a las 16:45
Has dado en el clavo, Trasgu, pues es una crítica a los expertos cuando se ven desbordados por gente con nuevas ideas. Las pruebas de Semmelweis eran empíricas e indiscutibles y no supieron ver lo acertado que estaba.
Saludos
El día 2 de Febrero de 2006 a las 17:13
Els genis sempre han hagut d´evolucionar en els camins espinosos de la veritat, viatjant sols, sense companyia… preguntant-se cada dia el cert dels seus pensaments, questionant-se i cercant nous camins per fer que els demés se´n donessin compte de que no eren bojos… no sabent perqué la massa no se´ls comprenia…
*Els genis que han pogut tenir recolzament… han fet la seva vida una gran alegria compartida*
Per tots aquests genis!!!
i per les teves histories Omalaled!
Salut!
El día 2 de Febrero de 2006 a las 17:14
Moltes gràcies, Sarah
Salut!!
El día 2 de Febrero de 2006 a las 19:10
Es un ejemplo impresionante. Y te hace pensar en muchos aspectos. Me pregunto como habríamos actuado en esa situación. Porque los que se oponían también eran personas inteligentes, seguramente bienintencionadas, que fueron incapaces de salir del bloqueo mental que les causaban ideas ya aprendidas. ¿A alguno le resulta cambiar de filosofía, costumbres y forma de actuar? Aquí también escriben la historia los vencedores.
Pero me alegro mucho de que finalmente triunfase Semmelveis. Si queremos un ejemplo más reciente pensemos en los ataques que recibió el descubrimiento de que muchas ulceras las causaba una bacteria. Costo muchos años y mucho esfuerzo cambiar las ideas preestablecidas.
El día 2 de Febrero de 2006 a las 19:18
Podían ser bienintencionadas, pero no atendieron a razones ni a resultados empíricos.
Siempre, en ciencia, hay que descartar las hipótesis no válidas, pero verificándolas que es lo que les faltó. Y podían haberlo verificado perfectamente.
Saludos
El día 2 de Febrero de 2006 a las 20:00
Desde luego tienes razón en que fueron negligentes, incluso rozando lo criminal. Lo que no tengo claro es que seamos mejores ahora.
Saludos y enhorabuena por el texto.
El día 3 de Febrero de 2006 a las 18:53
Omalaled, cuando dices que las pruebas de Semmelweiss eran empíricas e indiscutibles, te equivocas. Aún en el mejor caso, sólo establecía una correlación entre lavado de manos y disminución de la mortalidad (no desaparición, detalle nada menor). Y las correlaciones no deben ser confundidas como evidencia a favor o en contra de una hipótesis.
La tesis de que los microorganismos causaban las muertes sólo podía ser verificada vía un doble ciego (lastimando gente y pasando trozos de cadáveres por las heridas o no… pero no creo que hubiesen aprobado el protocolo), o identificando los microorganismos, cosa que recién hizo Pasteur, y ahí si no hubo dudas.
El argumento de Dubois es ridículo hoy, que los hospitales ya están diseñados siguiendo la política de la asepsia, pero en su momento representaba una objeción seria.
Yo casi no tengo dudas de que hoy se actuaría de la misma manera ante un planteo de esa clase, y que vos mismo lo harías. Podríamos hacer un experimento, a largo plazo, tendrías que dejar en claro qué opinás hoy de algunas controversias científicas, y lo verificamos dentro de unos años. ¿Te animas?
El día 3 de Febrero de 2006 a las 19:27
Solo puedo decir que gracias, estoy en un momento de mi vida con una inmensa curiosidad por todo y esta página me está abriendo a un mundo nuevo para mi, totalmente apasionante.
De nuevo muchas gracias, me gustaría que supierais lo que me aporta………
Omalaled, con la simpleza que explicas temas tan profundos, me ayuda a comprender mi propia existencia y lo digo muy en serio.
El día 4 de Febrero de 2006 a las 09:20
Me encanta su blog sus crónicas y los libros que recomienda
Me gustaria recomendarle 3 libros
La casa de Diós de Samuel Shem
Monte Miseria de Samuel Shem
Órgans a la carta de David Bueno y Torrens
Me gustaría que un día escribera sobre la hipocondría
Muchas gracias!
El día 4 de Febrero de 2006 a las 14:45
Gracias, cucaracha, por tus recomendaciones. Tengo unos 20 libros en la cola, pero si puedo echarles un ojo lo haré.
Xavier. Muchas gracias a ti por leerme. Lo único que intenta un servidor es entretener divertir y que las personas tengan mentalidad abierta pero siempre crítica.
Gotescalco: me reservo el próximo comentario para ti (esto tiene un límite de caracteres).
El día 4 de Febrero de 2006 a las 15:06
Hola Gotescalco. Las correlaciones estadísiticas (y hablo de estadísticas bien hechas y no maquillar números) son fundamentales en cualquier ciencia.
Semmelweis había cambiado a los enfermos de pasillo (esto no lo he dicho en el artículo) para darse cuenta de que la muerte seguía a los enfermos del mismo médico. Por tanto, había descartado el factor “lado del pasillo”.
Que cambiando un aspecto (y manteniendo el resto igual) baje la mortalidad de un 33% a un 0,5%; que además sea una explicación coherente y razonable y además experimentable es a lo que me refiero al decir “pruebas empíricas e indiscutibles”.
¿Qué importa si no sabían por qué? Lo único que había que hacer era probar y experimentar, nada más. Lavarse y punto. El problema es que “no querían” experimentar. Les era más fácil reírse que lavarse. No era tan difícil. Semmelweis no sabía por qué, pero sabía cómo funcionaba, incluso Dubois se quejaba de los posibles cambios sin ni siquiera haberlos probado. Algo así como Newton: no imaginaba por qué podían atraerse las masas en el vacío, pero sentó las reglas del funcionamiento.
Respecto las controversias, si me das un experimento aparentemente inútil pero que donde hay un índice de mortalidad muy inferior al habitual, personalmente me desplazaría y observaría hasta el mínino detalle, variaría todas las condiciones, etc. Vamos, un auténtico estudio estadístico. Eso es lo que haría. En su caso, la comunidad médica, lo único que hizo fue reírse de él y desplazarlo.
Saludos
El día 8 de Febrero de 2006 a las 19:45
Es extraño lo que decís. Siguiendo tus propias referencias:
“Consulta los archivos y registros del hospital de materniad de Viena desde su apertura en 1784 hasta 1848. Elabora tablas con los datos de partos, defunciones, y tasas de mortalidad para esos años. Registra enormes diferencias en las tasas de mortalidad, por ejemplo, del 12.11% en 1842 contra el 1.28% en 1848. “
El 33% que nombrás sólo se dió en Diciembre de 1842, en el resto de los casos es significativamente menor. Es más, según la referencia, ese año el porcentaje fue de sólo el 12.11. Esas enormes variaciones son un problema serio al analizar los datos, el 0.5 deja de ser tan chico o decisivo.
Ahora, es más extraña tu idea de la correlación. Deberías replantearla seriamente y más si pretendés hacer divulgación, correlacion no implica causalidad.
Coincido que ante un estudio serio me desplazaría… si las condiciones permiten tal desplazamiento. Si leés a Popper hablando de esto, verás que difícilmente puedas hablar de experimento controlado, también probó muchas otras cosas, incluso cambiar el camino de un sacerdote (no por el influjo maligno de la religión, sino por la sugestión en las pacientes al ver pasar a alguien que se sabe que viene a asistir a los ya deshauciados), antes de proponer el lavamanos.
Dado que el lavamanos parece funcionar, pero no hay teoría que lo respalde (sin contar las contradicciones de la hipótesis: con las comadres había mortalidad pese a que no manipulaban cadáveres, con el lavamanos la mortalidad disminuía, no desaparecía), la decisión se transforma en política. Pero no sería una opción sugerida por la ciencia, en el mejor de los casos, apenas un dato empírico a partir del cual empezar a trabajar científicamente.
El día 8 de Febrero de 2006 a las 19:49
perdón, donde dice Popper debe decir Hempel
El día 8 de Febrero de 2006 a las 20:48
También entiendo que es muy probable que en este tema no cuentes con todos los datos, y tengas una idea deformada de la historia dada las referencias que citás.
Las propias tablas de Semmelweis muestran que la mortalidad durante 1833-40 en una clínica era del 6.5 y en la otra del 5.5. En 1841-1846, cambió de 9.9 a 3.8, y de 1847-58 (y pese a que ya no estaba desde 1849 y no se seguían sus consejos) habían bajado al 3.5 y al 3.
Otro punto que es el convincente en cuanto a que la hipótesis de Semmelweis es la correcta (pero que no me contestás en la respuesta que me diste) es que hizo exactamente lo que te proponía: llevó un paciente enfermo y obligó a los estudiantes a que lo revisaran antes de atender a 12 parturientas, de las cuales murieron 11. Hempel lo cuenta, y ahí es donde entra Popper: para él, la epidemiología no es tan experimental, hay cosas que no deberían hacerse. Esa es una de las fallas de Semmelweis, según Hempel, ya que no es el tipo de resultados que se pueden contar (más, él no era de publicar sus resultados ni participaba en reuniones científicas). Khun encuentra la falla en otro lado: excesivo escepticismo de la comunidad científica!
El día 8 de Febrero de 2006 a las 21:15
El cambiar de habitos es de las cosas que se consideran mas dificiles de conseguir, sobretodo con adultos, y no digo nada si son medicos y famosos, no me extraña que rechazaran cualquier cosa nueva y que ademas implicaba “mas trabajo”.
El día 8 de Febrero de 2006 a las 23:38
Gotescalco, ya sé que correlación no implica causalidad.
Pero semos realistas, cuando no se sabe de qué se habla (como los médios en aquella época) los datos empíricos son importantísimos, es más, es lo único que se tiene. De las correlaciones hay que encontrar las causalidades.
En ciencia se debe probar todo. Absolutamente todo. Y ya no hablemos de cuando hay vidas humanas en juego.
El científico es escéptico por naturaleza, pero también debería estar abierto a razones y a experimentación; al final, son también personas.
Y me declaro inculto … no he leído a Hempel y a Khun lo dejé por la mitad
Tus comentarios y posibles correcciones son siempre bienvenidas.
Saludos
El día 8 de Febrero de 2006 a las 23:39
¡Ay! consumidor … que no te oigan los médicos ;D
Saludos
El día 9 de Febrero de 2006 a las 03:12
Al juzgar la historia, por lo general no somos todo lo imparciales que que debemos ya que siempre juzgamos las cosas desde nuestra escala de valores actual.
No niego que la ignorancia de esos medicos causó las muertes de que se habla, pero hay que entender que para que las ideas cambien se necesita evidencia y estas evidencias traen como consecuencia un cambio cultural y al mismo tiempo el establecimiento de una n ueva escala de valores.
El día 9 de Febrero de 2006 a las 10:44
Te doy toda la razón, jose. Desde nuestro punto de vista todo es más fácil.
Pero cuando ignoramos algo la postura del científico debe ser siempre abierta. De ahí mi crítica al que me preguntaba si era obstetra o político. No lo hubiera juzgado así si hubiera tenido otras posibles razones. Decir “puede que … pero sería muy difícil” no es argumento válido.
Saludos
El día 9 de Febrero de 2006 a las 14:43
Veo que te ha gustado “Cazadores de Microbios”.
Me alegro
El día 9 de Febrero de 2006 a las 14:47
No es que me haya gustado … es que me encantó. Habrá más historias que salgan de este libro, desde luego
Saludos
El día 9 de Febrero de 2006 a las 19:02
Omalaled, te agradezco que sean bienvenidas. Si molesto, por favor avisame.
Es una pena que no hayas leído a Kuhn. Puede parecer raro, pero el exceso de escepticismo resulta perjudicial en la ciencia, y hay muchos ejemplos (¿conocés el “Allez en avant, et la foi vous viendra”?), este en especial.
Una cosa que rara vez se cuenta de Semmelweis es su “teoría de las miasmas” (efectos cósmicos atmosféricos). El olor era algo que todos podían percibir, y era comprensible que si uno respiraba olor a podrido, estaba en contacto con el material putrefacto. En la década del ‘40, esto llevó a separar las cloacas y ventilar los hospitales, un tipo de asepsia no considerada antes.
En esa línea, su primera medida fue desodorizar las manos de los practicantes, pero no funcionó (el jabón común disimulaba el olor, y cabe aclarar que se usaba, no es un invento suyo). Su paso fue introducir el cloro (carísimo en la época).
Ahora, un médico escéptico rechazaba las ideas de Semmelweis con razón: si con el jabón ya no había olor, por qué hacía falta el cloro, y toda esa ceremonia? ¿se perseguían partículas invisibles? ¿Por qué no creer en fastasmas, directamente?
Y lo más interesante, son los números. El propio Semmelweis recopiló los datos, y fue tan honesto como para mostrar que él mismo aumentó la mortalidad con sus medidas!
El día 9 de Febrero de 2006 a las 19:41
Si podés conseguir las tablas que figuran en su libro, verás los siguientes porcentajes de mortalidad:
1844 8.2; 1845 6.9 ; 1846 11.5 (el año en que implementó las medidas!)
En octubre lo echaron y el año siguiente empezó así:
Ene 3.2
Feb 1.9
Mar 3.6 (él volvió el día 20)
Abr 18.3
May 12.3
Jun 2.2
Jul 1.2
Ago 1.9
Sep 4.6
Oct 4.0
Nov 4.5
Dic 2.9
Al año siguiente, ambas clínicas tuvieron casi la misma mortalidad, 1.27 contra 1.3. Pero de 1949 (lo echaron en octubre), se tienen los valores: 2.67 contra 2.58
y después
1850 1.98 1.66
1851 1.79 3.56
1852 4.05 5.71
1853 2.23 1.93
1854 9.11 6.18
1855 5.41 5.92
1856 3.98 4.07
1857 2.94 2.19
1858 2.05 1.44
De ocho años, en cuatro la clínica que echó a Semmelweis tuvo menos mortalidad que la otra. No sólo eso, sino que los porcentajes de mortalidad finales fueron de 3.5 contra 3.2. Muy parejos, y mucho menores a lo que se suele decir (tanto antes como después).
Un análisis estadístico serio de estos datos permite concluir que Semmelweis tenía razón?
El día 9 de Febrero de 2006 a las 23:34
Pues no, Gotescalco, lo que pasa es que tampoco son datos suficientes para hacer un estudio estadístico. Habría que verlo día a día y anotaciones aparte y otras circunstancias. Con sólo los porcentajes no sé si hubo 10 en enero y 200 en febrero, por ejemplo.
No obstante, los porcentajes más altos salen el año 1842 en un determinado hospital y empiezas en 1844.
Pero me dejas en un callejón sin salida: si parece ser que no hay relación con la asepsia, ¿es que todo lque he leído era falso?
Saludos
El día 10 de Febrero de 2006 a las 16:17
Me gusta tu pregunta… no se si todo lo que has leído es falso, pero sí que hay mucho amarillismo en la divulgación (que después de todo, también es un tipo de periodismo).
Algo que pasa es que la divulgación hoy se maneja de tercera o cuarta mano, y pocos proceden con el rigor que la historia exige (chequear las fuentes, por ejemplo). Se produce un fenómeno de teléfono descompuesto porque los datos pasan de uno a otro y cada uno le agrega o le quita cosas.
Por eso es tan difícil criticar desde el hoy a los médicos del ayer. Estas tablas estaban disponibles en su momento, y no todos estuvieron de acuerdo en achacar las muertes a la asepsia (cuidado: hablo de la desinfección, el tema de los olores sí había convencido a muchos).
Te doy un ejemplo de dato “perdido”: se dice que el médico amigo murió en Marzo de 1847. Según Semmelweis, fue en Noviembre de 1846, sólo que él se enteró en Marzo, cuando volvió.
El día 10 de Febrero de 2006 a las 16:49
La objeción de las tablas es válida, pero no quería saturar los comentarios con datos que tal vez no les interesaran a nadie. Los datos de 1834-1840 fueron:
(año - nac clin1 - muertes - % nac clin2 - muertes - %)
1834 2,657 205 7.72 1,744 150 8.60
1835 2,573 143 5.56 1,682 84 4.99
1836 2,677 200 7.47 1.670 131 7.84
1837 2,765 251 9.08 1,784 124 6.95
1838 2,987 91 3.05 1,779 88 4.95
1839 2,781 151 5.43 2,010 91 4.53
1840 2,889 267 9.24 2,073 55 2.65
Uno podría preguntarse qué pasó en el año 1842 (históricamente), para afectar tanto (crisis económica? guerras?) pero en ambas clínicas se duplicó la mortandad:
1841 3,036 237 7.8 2,442 86 3.5
1842 3,287 518 15.8 2,659 202 7.6
Respecto al año 1847, los datos están de nacimientos y muertes, no fueron 10 contra 200:
(mes - nac - muertes -%)
Ene 311 10 3.22
Feb 312 6 1.92
Mar 305 11 3.61
Abr 312 57 18.27
May 294 36 12.25
Como podés ver, la variabilidad de los nacimientos es bajísima, pero la mortalidad cambió mucho.
Hay mas tablas, números, datos… pero como muestra de que la historia no es tan lineal como se la muestra valgan esos ejemplos.
El día 13 de Febrero de 2006 a las 23:15
Efectivamente, sirven. Has aportado un montón de información y estoy muy agradecido.
Saludos