Los anillos de Saturno
Saturno es el segundo planeta del Sistema Solar por su tamaño. Su diámetro es casi 10 veces mayor que el de la Tierra. Es uno de los objetos más bellos que nos muestra el cielo debido a sus famosos anillos que rodean el disco planetario por su plano ecuatorial. Y no podemos negar que esos anillos le dan un toque mágico y nos deja la boca abierta cada vez que los vemos.

Es el único planeta del Sistema Solar con una densidad menor que la del agua. En otras palabras, si tuviésemos un mar lo suficientemente grande y pudiéramos poner a Saturno en él, flotaría.
Es, además, el planeta más distante observable con el ojo desnudo y ya era conocido desde la antigüedad (en realidad no es así: el planeta más lejano que se puede observar a simple vista es Urano, con una magnitud por debajo de 6 este puede observarse a simple vista desde lugares muy oscuros y, de hecho, alguna vez fue catalogado como una estrella de Acuario. Gracias, Paco). A simple vista, Saturno se muestra como una estrella de color amarillo brillante. Con unos buenos prismáticos veríamos la forma alargada del disco planetario y con un telescopio ya es cuando podremos observar sus bellos anillos.
El primero que los observó fue el inigualable Galileo el año 1610. Vio como manchas borrosas que creyó eran satélites, pero no podía ser, ya que no variaban su posición respecto el planeta. Más tarde Johannes Hevelius (1611-1687) pudo observarlas. Saturno parecía tener asas como una taza de café. Pongo énfasis en Hevelius ya que tal y como Galileo observaba con un telescopio de 1,2 metros de largo, el de Hevelius tenía 3,6 y daba hasta 50 aumentos.
Pero el problema que tuvo Galileo vino más tarde: esas extrañas manchas borrosas desaparecieron en 1612. Por supuesto, esto no sólo sucedió a Galileo sino a muchos de los astrónomos que le siguieron. El problema principal persistía: nadie podía dar una explicación a esas observaciones.
En 1655, Christian Huygens fabricó su primer telescopio importante y para ponerlo a prueba lo dirigió a Saturno abrigando grandes esperanzas y confiando en resolver el problema. Pero no fue así. Para su desilusión no vio los anillos.
¿Cómo es posible que Huygens no pudiera verlos con telescopios más potentes? ¿Por qué Galileo había dejado de verlos? Esto sorprende si no se conoce un detalle decisivo. Los anillos de Saturno no siempre son claramente visibles ya que presentan una inclinación respecto nosotros. Esto unido a que Saturno gira alrededor del Sol en ciclos de 29 años hace que dichos anillos estén situados en un plano de canto respecto nosotros cada 14,5. En ese momento el planeta se ve quizás cortado en dos por una delgadísima línea oscura y sin anillos.

De hecho, Galileo había podido observarlos cuando se ponían más y más de canto hasta llegar a desaparecer y a Huygens le había sucedido lo contrario: había empezado a observarlos cuando estaban totalmente de canto y tuvo que pasar cierto tiempo hasta ladearse y poder hacerse visibles al telescopio. Por fin, en 1659, Huygens había construido mejores telescopios y pudo anunciar al mundo que Saturno estaba rodeado por un anillo delgado plano que en ninguna parte toca el planeta.
El astrónomo italiano Francesco Maria Grimaldi (1618-1663) había observado hacia el final de su vida que Saturno no era perfectamente circular sino que tenía una forma elíptica. Vamos, que no era una esfera sino un elipsoide. Cassini confirmó esto y señaló que también se daba este fenómeno en Júpiter. Este descubrimiento fue sumamente interesante ya que El Sol, la Luna y todos los planetas hasta Marte eran perfectamente esféricos en la medida que podían detectarlo los astrónomos del siglo XVII. La Tierra también se consideraba esférica. ¿Cómo, si no la miraban con telescopio? Pues lo midieron con la sombra de nuestro planeta en los eclipses de Luna. Hay que reconocer que estos personajes eran muy hábiles.
Júpiter y Saturno eran elipsoidales y esto era una clara demostración de que el círculo no era la forma inevitable en los cielos tal y como los griegos y hasta Copérnico habían pensado. Hasta Cassini había albergado dudas sobre las órbitas elípticas de Kepler.
A finales del siglo XVIII, Pierre-Simon Laplace mostró que bastarían las fuerzas combinadas de la gravedad de Saturno y la rotación del disco para desgarrar una capa única de materia, por lo que sugirió que esos anillos debían estar compuestos por muchos anillos delgados.
Fue Cassini quien observó que el anillo en realidad estaba formado por dos separados mediante una franja oscura. A esa franja se le ha llamado hasta hoy “división de Cassini”. El propio Cassini descubrió 4 satélites en Saturno y todos ellos fueron nombrados con nombres de titanes, que habían sido gobernados por Saturno (Cronos) en los mitos griegos.
Y bien, ¿por qué os explico todos estos detalles de Saturno? Pues porque alrededor de este planeta y de James Clerck Maxwell hay una bonita serie de coincidencias. Debo recordaros antes que Maxwell fue quien hizo la primera foto en color de la historia basándose en la teoría de los tres colores de Young y que además predijo la existencia de las ondas de radio gracias a sus famosas ecuaciones entre otras muchas, muchísimas cosas.
Resulta que además el trabajo más valioso que realizó Maxwell en Aberdeen fue un estudio teórico sobre la naturaleza de los anillos de Saturno. Demostró matemáticamente que debían estar formados por millares de partículas o pequeñas lunas que trazaban su órbita particular y que no podían ser anillos sólidos.
Pues bien, Saturno fue visitado por las sondas Pioneer 10 en 1979 y por las Voyager 1 y Voyager 2 durante los dos años siguientes. Enviaron imágenes a la Tierra en color utilizando la técnica fotográfica de Maxwell de los tres colores para proporcionar una imagen de las pequeñas lunas que formaban los anillos de Saturno cuya existencia Maxwell había predicho y para enviarlas a la Tierra utilizaron ondas de radio cuya existencia también había predicho Maxwell.
No sé qué pensaréis vosotros pero que todas estas cosas tan diferentes hayan salido de la mente de un solo hombre es para levantarse, quitarse el sombrero y hacer una reverencia. Espero que la próxima vez que oigáis el nombre de Saturno o veáis alguna foto del mismo con sus bellos anillos y os sintáis hipnotizados por los mismos os acordéis de Maxwell. Otra franja oscura que presentan sus anillos se llama “división de Maxwell” en su honor.
Fuentes:
“Curso de Astronomía Práctica”, Grupo Astrófilo Lariano
“Historia del telescopio”, Isaac Asimov
“Historia de la ciencia”, John Gribbin
“El Universo”, Lloyd Motz
http://es.wikipedia.org/wiki/Saturno_(planeta)
http://es.wikipedia.org/wiki/Anillos_de_Saturno
http://www.cientec.or.cr/mhonarc/boletincientec/doc/msg00198.shtml








El día 9 de enero de 2006 a las 18:17
Maxwell es, ciertamente, uno de los grandes. La belleza matemática de sus 4 famosas ecuaciones es, verdaderamente, para quitarse el sombrero (aunque tres y media se las debamos a otros…).
Desconocía su relación con Saturno
Siempre nos sorprendes con algo nuevo, Omalaled. También es para quitarse, siquiera levemente, el sombrero
Un saludo
El día 9 de enero de 2006 a las 18:58
Muchas gracias, hairanakh. Como siempre digo, lo mío no tiene mérito. Tan sólo expongo lo que otros hicieron que sí lo tiene.
Saludos
El día 9 de enero de 2006 a las 21:32
Otra historia corta, simple y brillante como siempre, omalaled.
Muchas Gracias
El día 10 de enero de 2006 a las 00:20
Poco sabia de Maxwell, pero despues de lo que has contado me quedo con ganas de saber mas. Esta es la virtud de esta pagina despierta la curiosidad y las ganas de saber mas.
El día 10 de enero de 2006 a las 10:13
Muchas gracias, Hetitor y Consumidor por vuestras amables palabras.
De Maxwell prometo contar más cosas, pues es uno de los grandes en la historia de la física.
Saludos
El día 10 de enero de 2006 a las 19:00
Saturno debería llamarse Maxwellurno. Yo es que tengo debilidad por este escocés universal.
Como siempre, una interesante historia. Gracias, omalaled.
El día 10 de enero de 2006 a las 22:45
Gracias, Ferre. Lo dicho, prometido contar su vida que no deja de ser tampoco interesante.
Saludos
El día 16 de enero de 2006 a las 18:40
Hay una curiosa relación entre los anillos y una importante reliquia del Cristianismo: El Santo Prepucio y los anillos de Saturno
Enhorabuena por el artículo, excelente como siempre.
El día 16 de enero de 2006 a las 18:49
Muchas gracias.
Madre mía. Sabía que se podía sacar jugo de los anillos de Saturno … pero no tanto
Salud!
El día 12 de mayo de 2007 a las 06:31
Excelente, sólo una observación, el planeta más lejano que se puede observar a simple vista es Urano y no Saturno. Con una magnitud por debajo de 6 este planeta puede observarse a simple vista desde lugares muy oscuros, de hecho alguna vez fue catalogado como una estrella de Acuario.
Saludos…
El día 12 de mayo de 2007 a las 23:35
¡Ay! Paco. Muchas gracias por la corrección.