Un estegosaurio por la Quinta Avenida
Supongamos que alguien nos dice que un perro va corriendo por en medio de la Quinta Avenida de Nueva York. Pensaremos que esto es inusual, pero ciertamente resulta posible, y no tendremos ninguna razón para dudar de su relato. Si lo que nos dicen es que un león va corriendo por la Quinta Avenida, eso sigue resultando posible, pero probablemente buscaremos algún tipo de evidencia que lo confirme: por ejemplo, que se haya publicado la noticia de que un león se ha escapado del zoo. En cambio, si alguien nos dice que un estegosaurio va corriendo por la Quinta Avenida, damos por supuesto que se equivoca. En cierta medida, podría ser “posible” que hubiera visto un estegosaurio, pero es mucho más probable que hubiera visto un perro y creyera que se trataba de un estegosaurio. De hecho, las personas más razonables estarían de acuerdo en que la posibilidad de que realmente pudiera haber un estegosaurio corriendo por la Quinta Avenida es demasiado pequeña como para molestarse siquiera en comprobarlo.
Fuente:
“Ciencia o vudú”: Robert L. Park







