Steno: el científico beato
A principios de 1665 se reunía la élite intelectual de París para escuchar la conferencia que iba a impartir un joven anatomista francés llamado Nicolaus Steno. Hijo de un orfebre de Copenhague, sus descubrimientos le habían hecho famoso. Iba a hablar de dónde se alojaba el espíritu en nuestro cuerpo. Descartes decía que el espíritu se alojaba en la glándula pineal y lo imaginaba allí, girando mientras agitaba tensando los nervios motores y controlando el cuerpo como si de un titiretero se tratase. Pero había llegado sin recurrir a la observación anatómica. Steno, por su parte, tenía muy buena mano para la disección y una habilidad especial con el escalpelo que le permitía descubrir el más imperceptible de los caracteres anatómicos. Y de Steno hablaremos en nuestra historia de hoy.







