Justus von Liebig
Hoy os quiero hablar de un científico poco conocido, pero no por ello menos interesante. Puede ser considerado el padre de bastantes cosas y, nosotros, como malos hijos, lo tenemos relegado al olvido. Se llamaba Justus von Liebig.
En el artículo Piojos, rusos, alemanes y Justos os comentaba que había un libro de Szpilman que hablaba de lo sucedido en Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, de él quiero hablaros hoy. Fue publicado en 1946, un año después del fin de la guerra, por lo que las memorias tienen mucha frescura en cuanto a los hechos sucedidos. No obstante, fue inmediatamente retirado de la circulación por las nuevas autoridades polacas. El libro no se reimprimió hasta fechas tan recientes como 1998. En 1999 se publicó en inglés y medios de la prensa como The Economist o Los Angeles Times coincidieron en elegirlo como uno de los mejores del año. Hay incluso una película de Roman Polanski, basada en dicho libro, titulada El pianista. Se advierte que algunas de las cosas que se dicen en este libro (y en el artículo) pueden herir la sensibilidad del lector.
Hoy os quiero hablar de un científico poco conocido, pero no por ello menos interesante. Puede ser considerado el padre de bastantes cosas y, nosotros, como malos hijos, lo tenemos relegado al olvido. Se llamaba Justus von Liebig.
Poco antes de la Segunda Guerra Mundial Rudolf Weigl desarrolló una vacuna contra el tifus que por entonces hacía estragos. Entre 5 y 6 millones de personas fueron vacunadas contra dicha enfermedad durante la ocupación alemana en la zona oriental de las operaciones de guerra. Posteriormente fue utilizada también en China, Etiopía y otros países. Su creador nunca se llevó el Nobel de Medicina, aunque lo hubiera merecido; pero también y aquí entra lo increíble del personaje, se hubiera merecido el Premio Nobel de la Paz. Y sobre él y otros dos honorables hombres, que quizás también lo hubieran merecido, os hablaré en nuestra historia de hoy.
El autor del libro que hoy os quiero comentar se puso en contacto conmigo y tuvo la gentileza de enviarme un ejemplar para que lo leyera y diera mi opinión. Se trata de Eugenio Fernández Aguilar, autor del blog Ciencia en el XXI. El libro me ha encantado. Os comento, como de costumbre, los detalles que más me han llamado la atención.