Viaje a través de los genios
Había un sendero que conducía a New Southgate atravesando el campo, y yo acostumbraba a ir allí para contemplar la puesta de Sol y pensar en el suicidio. Pero no me suicidé, porque quería saber más matemáticas.
Me estaba planteando si dedicar, o no, un artículo a este libro. Finalmente, he decidido hacerlo. Es un gustazo leer un buen libro, poder escribir un artículo exprimiendo su jugo y recomendarlo a todo el mundo. Lo malo de este es, precisamente, que no puedo hacer esto último. No obstante, puedo decir detalles que todos, entenderéis sin problemas y que, al menos, os darán una idea de por dónde se mueven los ingenieros.
Había un sendero que conducía a New Southgate atravesando el campo, y yo acostumbraba a ir allí para contemplar la puesta de Sol y pensar en el suicidio. Pero no me suicidé, porque quería saber más matemáticas.
Un aspecto de los hombres de la ciencia que más suele cautivarme es cuando explican la admiración que sienten por otro. Si ya es un placer explicar algo bueno de un gran científico, ya no hablemos de cuando ese científico admira a otro, también admirado por ti.
Estamos a 14 de noviembre de 1969. Es la segunda misión tripulada que está a punto de salir con destino la Luna. Los astronautas tenían que llevar a a cabo una serie de experimentos científicos. Esa mañana algunas nubes amenazaban a lo lejos con tormenta a Cabo Cañaveral. Los astronautas Pete Conrad, Dick Gordon y Alan Bean suben a bordo del Apollo 12 mientras pueden verse gotas de lluvia cayendo sobre sus ventanillas. No obstante, todos los parámetros estaban dentro de los márgenes de seguridad. A las 11:22 se encendían los motores del la primera fase del Saturno V.