Pasteur, Biot y ciencia
Esta es una de las historias quizás más bonitas que he leído y que os podré contar. Es una de aquellas de ciencia en estado puro que emocionan y que tocan la fibra sensible. Disfrutadla …
Estas vacaciones fui a un lugar en el que tuve que subir las maletas por escaleras. Ello me hizo pensar en el ascensor y en la necesidad de contaros su historia. Espero que la próxima vez que utilices un ascensor y tengas algún tipo de miedo a que caiga pienses en una persona olvidada hoy día que cambió la sociedad. De hecho, la sociedad es hoy como es gracias a este personaje. Si no me creéis, ¿podéis imaginar una ciudad sin ascensores? ¿Os imagináis rascacielos de nueve, diez o incluso más pisos sin ascensor?. Seguro que no sería posible. Pero empecemos por el principio.
Esta es una de las historias quizás más bonitas que he leído y que os podré contar. Es una de aquellas de ciencia en estado puro que emocionan y que tocan la fibra sensible. Disfrutadla …
Preparaos para la historia de hoy porque es de aquellas que impactan. Hablaremos de una persona cuya vida, simplemente, desborda cualquier expectativa.
¿Es posible solucionar la raíz cuadrada de un número negativo? ¿Tiene ello algún sentido o en su defecto alguna utilidad?
Ya se sabe que en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas, pero si hay habas en la historia de hoy, habrá a lo sumo un par de cazos.
Este sería un artículo más de malaciencia que no mío. Pero no puedo dejar de decir unas palabras.
Un caso de burocracia extrema fue la que le sucedió al Nobel de Física Richard P. Feynman (premio Nobel de Física y declarado deficiente mental por el ejército de los EEUU).
¿Recordáis cuando se os pedía hacer aquel sobrecito de un solo trazo, sin levantar el bolígrafo de papel? ¿Sabías que existe una rama de las matemáticas llamada topología que lo explica perfectamente?